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“La banca creó la crisis y nos impide salir de ella”

Joan Ramon Sanchis Palacio, en la Universidad de Valencia.

Joan Ramón Sanchis Palacio, Catedrático de Organización de Empresas de la Universitat de València, denuncia la avaricia patológica de la banca actual para pedir un giro radical hacia un modelo financiero próximo, transparente y ético.

Joan Ramon Sanchis Palacio acaba de publicar “ La banca que necesitamos“, todo un alegato en forma de libro – y con vídeo promocional–  contra la rapacidad del sistema financiero actual y a favor de una banca ética y cívica. En la entrevista, este experto en economía explica su modelo de banca socialmente responsable.

“La banca ha creado la crisis y nos está impidiendo salir de ella”. ¿No hay más responsables? El endeudamiento de las administraciones, familias y empresas también es colosal.

La responsabilidad de la crisis no es solamente de la banca, pues la mala gestión del riesgo crediticio llevada a cabo por esta, ha contado con el beneplácito de los políticos que las han administrado y con la dejadez de las autoridades monetarias españolas que han mirado hacia otro lado. Es verdad que las familias y las empresas han contribuido también a generar la burbuja inmobiliaria con su endeudamiento, pero tanto los ciudadanos como los pequeños y medianos empresarios están sufriendo las graves consecuencias de la crisis. Sin embargo, a los banqueros no se les están exigiendo responsabilidades y muchos de ellos incluso se han jubilado con indemnizaciones millonarias después de estar cobrando sueldos astronómicos incluso durante los años de la crisis.

Usted vive en la Comunidad Valenciana, cuya administración, la Generalitat, está quebrada. ¿Es eso responsabilidad de la banca?

Evidentemente, la responsabilidad de quiebra de la Generalitat Valenciana es exclusivamente de los políticos que la han gobernado durante estos últimos 20 años. Mi opinión es que la mala gestión política ha repercutido también en la gestión de Bancaja y de la CAM, abocándolas a la situación de insolvencia y quebranto a la que han llegado después del intento de incluirlas dentro de grupos consolidados de cajas de ahorros. A las cajas de ahorros valencianas se las ha estado obligando desde los poderes públicos a realizar inversiones en proyectos empresariales que han resultado auténticos fracasos económicos.

¿Hubiera sido mejor dejar quebrar a la banca que rescatarla con cargo al contribuyente?

Dejar caer los bancos que finalmente han sido intervenidos con un coste superior a los 60.000 millones de euros para el Estado, no hubiera significado el quebranto del sistema bancario español, dado que existe un número importante de entidades bancarias que hubieran absorbido los depósitos de las entidades quebradas. En EE.UU. se hizo así y las consecuencias han sido más bien positivas. Téngase en cuenta que la deuda contraída como consecuencia de la nacionalización de los bancos con problemas y el coste del rescate bancario procedente de la Unión Europea (41.300 millones de euros) no ha supuesto más que recortes para la población y medidas de ajuste que no han hecho más que acrecentar la recesión económica. Con el dinero destinado a la banca y que seguramente no recuperaremos, se hubiera podido reactivar el consumo y la demanda interna, favoreciendo así un escenario de crecimiento económico que hubiera permitido reactivar la actividad económica y generar empleo. Sin embargo, se ha optado por generar una deuda pública muy preocupante, pues alcanza ya casi el 100% del PIB, y por destruir empresas y empleo.

Gran parte del crédito concedido por la banca va directamente a comprar deuda del estado. ¿Compite el estado de manera desleal con empresas y ciudadanos al copar el crédito? 

No creo que sea un tema de deslealtad por parte del Estado si no de una mala práctica por parte de los bancos que cuenta con el beneplácito del Gobierno. Mientras las necesidades crediticias de emprendedores, autónomos y pequeñas y medianas empresas van en aumento y la única manera de salir de la crisis pasa por reactivar la economía a través del crédito al sector productivo y a la economía real, los bancos acumulan deuda pública porque para ellos en estos momentos es su negocio más rentable: comprar dinero al Banco Central Europeo al 0,25% y prestarlo a las Administraciones Públicas al 3-4%. Esta forma de actuar es típica de unas entidades bancarias basadas en la especulación, el oportunismo y la obsesión por la maximización del beneficio económico. Esta es la banca que nos ha llevado a la crisis y la banca que nos impide salir de ella; no es la banca que necesitamos ni en estos momentos ni tampoco en el futuro.

La banca no presta dinero. Con la morosidad disparada y las empresas con dificultad para ser rentables, ¿es responsable dar más crédito?

No es que sea responsable, es que es la única manera de salir de la crisis económica. Solamente reactivando la economía productiva se puede crecer y generar empleo. Se ha de prestar dinero a través de una buena gestión del riesgo, eso sí, porque evidentemente unas tasas de morosidad muy próximas al 13% y la necesidad de seguir dotando provisiones son indicadores muy preocupantes. Pero tengamos en cuenta que la Troika ha dicho que la banca española ya no necesita más rescate bancario, que sus niveles de capitalización y de solvencia son ya suficientes. Si esto es así, ¿porqué no se empieza ya a conceder créditos?. Porque es más rentable comprar deuda pública, evidentemente. El ICO debería actuar y canalizar sus créditos hacia las pequeñas y medianas empresas.

El ICO tiene una mora del 32% en sus préstamos a Pymes. ¿Hay que arriesgar el dinero del contribuyente con este riesgo y a la vista de estos resultados?

Se han utilizado más de 100.000 millones de euros del contribuyente para sanear unos bancos que han llegado a la situación de quebranto por la mala gestión de sus dirigentes, por la dejadez de los poderes públicos y por querer utilizarlos como punta de lanza de suculentos negocios inmobiliarios. ¿Porqué no arriesgar ese dinero en créditos a Pymes?. Evidentemente, hay que intentar minimizar el riesgo crediticio a las Pymes a través de una gestión del riesgo profesional que incluyan estudios serios de viabilidad económica y financiera, pero ¿porqué no se hizo esto antes con los créditos a promotores y constructores?.

Gran parte de las cajas de ahorros están en manos de bancos privados tras hundirse en esta crisis. A la vista de los antecedentes, ¿Es viable una banca pública? ¿Qué ha fallado en las cajas de ahorros?

Las cajas de ahorros han estado fuertemente politizadas, lo que las ha vinculado directamente a la corrupción urbanística y política. Esto ha hecho que tomaran decisiones en base a criterios políticos y no profesionales, invirtiendo grandes sumas de dinero en grandes proyectos urbanísticos que han resultado ser altamente ruinosos. En España existió una banca pública bien gestionada y que realizaba una función de financiación de sectores estratégicos para la economía española como la agricultura, la industria o las administraciones locales, hasta que esta banca pública se privatizó y se vendió a un gran grupo bancario español. Actualmente es realmente difícil volver a tener una banca pública como aquella pues estamos en una tendencia hacia la privatización de la economía pública. Sin embargo, en estos momentos se dispone de una banca intervenida, con una fuerte red de sucursales bancarias como es el caso de Bankia, a través de la cual se podría empezar a canalizar créditos hacia la economía productiva.

Usted aboga por un cambio de modelo, de la banca comercial a la socialmente responsable. ¿Qué es eso?

Otro tipo de banca es necesario para salir de la crisis y para que no vuelvan a repetirse comportamientos como el de la venta de preferentes, los abusos de las comisiones bancarias, las prácticas de blanqueo de dinero y de fraude fiscal o los abusos con las hipotecas suelo o los desahucios. Para ello es necesario potenciar una banca socialmente responsable basada en la transparencia de sus operaciones, en el apoyo financiero a proyectos sociales y medioambientales y en general a la economía productiva real y en una gestión democrática. Se trata de potenciar un modelo de banca de proximidad, comprometido socialmente, sostenible y que compatibilice el beneficio económico con el bien común y el interés general.

¿Cual es “su banco”?

En España existen bancos cooperativos desde hace muchos años; se trata de entidades de ámbito local o comarcal que operan con un fuerte arraigo al territorio y en los que cualquiera de nosotros puede tener una cuenta bancaria. También existen dos bancos éticos que operan en España, uno de capital holandés en forma de sociedad anónima, que es Triodos Bank, y otros de capital español en forma de cooperativa de crédito, Fiare, que opera en España mediante una alianza con un banco cooperativo italiano (Banca Popolare Ética). Yo opero con uno de estos dos bancos y sería importante que cada vez más ciudadanos estuviéramos dispuestos a depositar nuestros ahorros en ellos, fomentando así una banca socialmente responsable.

Voro Maroto

Fuente: eldiario (edición valeciana)

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¿Por qué no hay crédito disponible?

La respuesta que la banca da a esta pregunta es que no ha y demanda de crédito. Es decir, las empresas medianas y pequeñas y las familias no están pidiendo dinero prestado. Esta es también la réplica que el gobierno español ha estado sosteniendo. Y para sostener tal explicación señalan la baja cantidad de solicitudes de crédito por parte de las pequeñas y medianas empresas y por parte de las familias.

Dicha explicación, sin embargo, no se aguanta ni por los pelos. El hecho de que no haya más peticiones de crédito a la banca se debe a las condiciones económicas que ésta exige, con unos intereses elevadísimos. Y una de las razones de esta situación es que a la banca no le resulta rentable dar este tipo de préstamos, que además considera arriesgados porque sabe que la población está perdiendo capacidad adquisitiva, resultado del descenso de los salarios. La banca puede y hace muchísimo más dinero comprando deuda pública a unos intereses desorbitados, que ofreciendo crédito. Y todo ello cortesía del Banco Central Europeo, su lobby particular, que le presta dinero a los bancos a unos intereses bajísimos (menos de un 1%), dinero con el que compran bonos públicos que les dan unos intereses altísimos (algo más del 6% en 2012) en el caso de los bonos españoles. Hay que reconocer que es un negocio redondo. El hecho de que los intereses de la deuda pública sean tan altos se debe a que el BCE no hace lo que debería hacer, es decir, comprar bonos públicos, protegiendo a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros (es decir, de los bancos). En consecuencia, el Estado está recortando ahora el gasto público (incluyendo el social, como sanidad, educación y un largo etcétera) para que pueda pagar los exuberantes intereses a los bancos, y así obtener crédito. Solo este año, el Estado español tendrá que pagar una cantidad equivalente al 3,86% del PIB en intereses a la banca por haberle prestado dinero.

Lo que es escandaloso es que todos estos recortes pudieran haberse evitado fácilmente, creando una banca pública con todo el dinero que se ha pagado a la privada. Sumando los intereses de la deuda pública, más los bonos que el Estado debe vender a la banca para conseguir dinero este año, resulta una cantidad nada menos que equivalente al 19% del PIB, que el estado pagará a la banca este año. Y que no se cree un banco público se debe a la oposición de la banca, y de sus lobbies, tanto el BCE como el Banco de España, a que ello ocurra.

Pero la cosa es todavía peor. En realidad, el BCE no puede comprar bonos públicos del estado español. Pero si que puede, según sus estatutos, prestar dinero a intereses bajos, tal como hace a la banca privada, o a una institución financiera pública, tal como el ICO, Instituto de Crédito Oficial. Y lo ha hecho. Pero el ICO, según la propia normativa oficial (escrita por la banca privada a fin de proteger sus intereses), no puede prestar dinero directamente. Y tiene que hacerlo, de nuevo, a través de la banca privada. Es decir, el ICO da dinero a la banca privada para que esta preste dinero en condiciones económicas a las empresas y a las familias, con lo cual estas se encuentran con el mismo problema que cité antes. No pueden pagar los criterios abusivos que los bancos piden. De ahí que de los 22.000 millones de euros que tenía el ICO en 2012, solo un 25% se gastara ofreciendo créditos, que, repito, solo puede ofrecer a través de la banca.

Y para mayor escándalo y bochorno, si cabe, de este 25%, la mayoría ha ido a grandes empresas como Telefónica, Banco Santander y otras entidades que son las únicas que se benefician de esta afluencia de crédito. Y mientras tanto las empresas pequeñas y medianas están colapsando y creando un enorme problema de paro. Y las familias, endeudadas hasta la médula, no pueden salir del agujero. Los hijos de estas familias con becas han dejado de recibirlas porque es casi imposible conseguir crédito.

Y la causa de todo ello es política. Es decir, es la enorme influencia que la banca tiene sobre el estado. De ahí que los escraches deberían centrarse, no solo en la banca, sino en las instituciones políticas mal llamadas representativas que no defienden los intereses de la ciudadanía sino de los grupos fácticos, tales como la banca, que los controlan. Así de claro.

Vicenç Navarro

Fuente: Coop57

Los 6 principios de la banca sostenible

¿Un banco sostenible? ¿Pero eso existe? Sí, y de hecho hay más de uno. Algunos de ellos incluso han formado una red internacional, la Alianza Global para una Banca con Valores. Actualmente 25 entidades integran esta red mundial de bancos con valores, entre ellos, Triodos Bank. Su objetivo: servir de inspiracion a otras instituciones financieras y proponer acciones para contribuir a un sistema financiero más sostenible.

Se trata, por lo general, de entidades de pequeño o mediano tamaño que continúan obteniendo resultados positivos a pesar de las dificultades que atraviesa el sector financiero en gran parte del mundo. Instituciones financieras con historia, estructura y tamaños diversos, desde bancos comunitarios a cooperativas de crédito, bancos con presencia internacional o instituciones de microcréditos. La propia realidad de los países donde operan dibuja su función social: más inclusiva de personas con escasos recursos en Asia, Latinoamérica o África; más enfocada a sectores sostenibles y proyectos locales en América del Norte o Europa. Pero todos ellos comparten una base común: las personas están en el centro de la actividad financiera.

Por ello se han unido en este movimiento creciente de bancos con valores, desde la conviccion de que, desde el propio sistema financiero, cumpliendo con los mismos requisitos que exigen los reguladores bancarios a otras entidades y ofreciendo productos y servicios de calidad, es posible cambiar las cosas y seguir creciendo.

Pero ¿cómo reconocer si un banco es sostenible y no se trata de una estrategia de márketing? Para aportar un poco de luz la Alianza Global para una Banca con Valores ha definido 6 principios básicos de la banca sostenible, que están presentes en mayor o menor grado en todas las organizaciones de la red.

  1. El dinero no da la felicidad.
    Enfoque de triple resultado en sus modelos de negocio. La obtención de un beneficio razonable se reconoce como requisito esencial de la banca sostenible, pero no es un objetivo aislado ni, mucho menos, el principal. Los bancos sostenibles buscan compatibilizar el beneficio económico con el social y medioambiental. Se utilizan las finanzas para promover un cambio positivo.
  2. Es la economía real, estúpido.
    Sirviendo a la economía real y favoreciendo nuevos modelos de negocio. Los bancos sostenibles responden a las necesidades financieras de los sectores y las comunidades a las que se dirigen, dentro de los países y áreas geográficas en las que operan. Promueven el desarrollo sostenible a través de la financiación bancaria.
  3. Hoy te quiero más que ayer.
    Relaciones duraderas y valiosas con los clientes y un entendimiento directo de sus actividades económicas y de los riesgos que asumen. Los bancos sostenibles establecen relaciones sólidas con sus clientes. A la hora de conceder financiación, se implican de forma directa en la comprensión y en el análisis de sus actividades económicas.
  4. Hasta el infinito y más allá.
    Enfoque a largo plazo, solvencia y sostenibilidad. Los bancos sostenibles adoptan una perspectiva a largo plazo para asegurarse de que pueden mantener sus operaciones y resistir ante las perturbaciones externas. Aunque reconocen que nadie es totalmente inmune a las condiciones externas.
  5. Claro cristalino.
    Gobierno transparente e inclusivo
    . Los bancos sostenibles incorporan la transparencia como pilar fundamental en su actividad financiera, así como en sus modelos de gobierno y sistemas de reporte. Con enfoque inclusivo buscan mantener relaciones valiosas con sus comunidades, formadas por todos sus grupos de interés y no solamente por sus accionistas o equipos directivos.
  6. Te llevo en el corazón.
    Todos estos principios están incorporados en la cultura del banco. Los bancos sostenibles incorporan los principios anteriores en su actividad central. Dado que el proceso de implantación de estos valores requiere un esfuerzo intencionado por parte de las instituciones, desarrollan políticas de recursos humanos que reflejen este enfoque.

Otra forma de banca no sólo es posible sino que ya existe y funciona con éxito. Lo que demuestra que los valores y la búsqueda de la sostenibilidad en la banca no son un lastre para el crecimiento sino la única vía posible para mantenerlo a largo plazo.

Sonia Felipe Larios

Fuente: alterconsumismo

Urge otro tipo de banca.

La crisis que está padeciendo este país no ha caído del cielo, ha sido generada en buena parte por una carrera desenfrenada de las entidades financieras nacionales y extranjeras por la búsqueda de beneficios a ultranza. El  soporte empleado ha sido el sector inmobiliario, que ha recibido  una  gigantesca  masa de crédito provocando una espiral de precios  y ganancias  absolutamente insostenibles a medio plazo. La ruptura de este período  de euforia por  la súbita interrupción de la financiación exterior como consecuencia de la crisis internacional ha conducido a la quiebra de varias entidades, especialmente cajas de ahorro, y  a la inutilización del sector para suministrar financiación a la economía.

Esta arriesgada secuencia se ha visto agravada especialmente porque las entidades financieras jugaron con un dinero del que no disponían, que tomaron prestado de los bancos europeos,  que también optaron por participar y beneficiarse del festín de la burbuja inmobiliaria española que entre todos crearon. Sin la manga para regar de euros de los bancos alemanes y franceses, no habría sido posible hinchar tanto el globo inmobiliario.

El cierre del grifo crediticio  ha generado un parón económico de terribles consecuencias que ya se ha llevado por delante 3,5 millones de empleos, ha expulsado de sus  viviendas a  decenas de miles de familias  y  ha utilizado  los ahorros de cientos  de miles de titulares de participaciones preferentes  como primera fuerza de choque para sanear  a bancos y cajas.

Los años del desbarajuste  financiero están pasando una factura tremenda, especialmente a los ciudadanos que han perdido el empleo, los ahorros  o la vivienda, o todo a la vez. Resulta difícil comprender  la ceguera  del Banco de España y del Banco Central Europeo ante  las dimensiones  desproporcionadas  que  iban adquiriendo la burbuja crediticia y unas  prácticas financieras tan heterodoxas.  Ante la ineficiencia de los gobiernos y de los grandes partidos  políticos, la defensa de los intereses ciudadanos está cada vez más en manos de nuevas plataformas  sociales. Igualmente  están mostrando una mayor sensibilidad  por los dramas sociales   los Defensores del Pueblo y Síndics de Greuges, así como algunos jueces de las instituciones  oficiales.

El balance del papel desempeñado por las entidades financieras es  inaceptable por  lo ocurrido. En los años del boom  obtuvieron unos rendimientos extraordinarios de hasta el 30% anual del capital, lo cual ha supuesto unos beneficios acumulados de 190.000 millones de euros (1996-2010). Por el contrario, desde que estalló la crisis, los bancos y sobre todo las cajas  han consumido ayudas, de hasta 185.000 millones, en su mayor parte públicas, nacionales y europeas. Además, el conjunto del sistema financiero español ha sido rescatado literalmente  de la bancarrota por el Banco Central Europeo (BCE) con la inyección de más de 300.000 millones  en condiciones privilegiadas  con tipos de interés del 1% durante tres años.  En resumen,  la crisis ha supuesto una clara transferencia de rentas. Los titulares de acciones bancarias se beneficiaron extraordinariamente en los años  buenos, mientras que los contribuyentes han pagado la factura de los rescates.

En pocos años hemos pasado de tener “el sistema financiero más sólido del mundo” a descubrir unos bancos y cajas  maltrechos que han precisado toda suerte de auxilios públicos, que en contra de lo prometido no han servido para reanudar el crédito a familias y empresas. La realidad es que no sabemos cuál es el estado real de las instituciones españolas . Es necesaria una investigación realizada  por las propias instituciones del país. En  2011, el Gobierno de Estados Unidos realizó  un examen a fondo de su banca  cuyas conclusiones  fueron recogidas  en  The Financial Crisis Inquiry Report, que ha sido de gran utilidad para corregir las irregularidades cometidas. En el Reino Unido, el informe Vickers, encargado por el Gobierno británico, impulsa una reforma estructural del sistema bancario para evitar que las futuras crisis supongan un coste para el contribuyente. En la UE, el informe Liikanen aboga por exigir más capital de los bancos y mayor uso del au-torrescate. El poder, sin precedentes, alcanzado por el sistema financiero en España exige urgentemente una regulación más estricta. Hace falta una radiografía de la situación  real de nuestro sistema financiero, para acabar con las  repetidas sorpresas como  el reciente reconocimiento de una morosidad oculta a través de  la refinanciaciones  de créditos morosos por valor de 150.000  millones. No es  soportable que el volumen de los créditos impagados  en las actividades inmobiliarias  sea ocho veces más elevado que los  fallidos de la  industria.

No estamos en contra de los bancos, ni muchos menos, sino en contra de sus abusos y de sus disfunciones económicas. Es evidente que necesitamos otro tipo de banca y otro tipo de regulación financiera más rigurosa en la línea de las recomendaciones de los informes Vickers y Liikanen. Es urgente disponer de una banca útil, con menos ínfulas,  en la que no tengan cabida los sueldos estratosféricos, que esté efectivamente al servicio de la economía y de los ciudadanos. Los ahorradores deberían disponer de una garantía pública efectiva de sus depósitos y los empresarios y emprendedores, de recursos  necesarios  para financiar nuevos proyectos, único camino para volver a generar rápidamente empleo.

Es necesaria una clara separación entre las actividades financieras útiles para  la inversión y el empleo, que deberían contar con protección pública, de las actividades  especulativas.

Andreu Missé es director de Alternativas Económicas

Fuente: Alternativas Económicas

Los ahorradores se organizan de espaldas a la banca en Gran Bretaña.

D-Day Monday Feb 15 1971 / brizzle born and bred

Las críticas a la banca y a sus malas prácticas durante los últimos años se han convertido en una conversación casi tan habitual como la de comentar el tiempo con el vecino mientras se coincide en el ascensor. Pero hay gente que, harta de la crítica, está dando un paso más y se está organizando para evitar que los bancos tengan ese poder casi divino que parece que se les ha otorgado. Ejemplos de esta acción ciudadana se pueden encontrar a lo largo de todo el planeta y no necesariamente en los países o comunidades más pobres. Como destacaba hace unas semanas el diario británico The Guardian, el fenómeno es todo un boom en Gran Bretaña, gracias a las cooperativas de crédito.

La idea consiste en agruparse con otros ahorradores para organizar un sistema de préstamos con el fin de asegurarse de que el destino de sus finanzas es fomentar la economía real. Pero sobre todo se evita que ese dinero vaya a la economía de casino que se ha instaurado en el sistema financiero mundial. Se impide que en pocos minutos las cuantías depositadas en una cuenta bancaria acaben en un paraíso fiscal, sirvan para apostar contra la deuda de algún país, con el consecuente perjuicio para los ciudadanos de éste, o simplemente se destinen a descorchar lujosas botellas de champán para celebrar algún negocio exitoso.

Frente a ello, el dinero depositado en una cuenta en una cooperativa de crédito se presta a otros titulares de cuentas de esa misma cooperativa. La relación no se establece de cliente a entidad sino entre miembros de una comunidad. Unos reciben el crédito que necesitan, y que en estos momentos la banca tradicional se niega a conceder, y otros reciben unos intereses ganados limpiamente y sin negocios complicados. Como explica The Guardian, en las cooperativas de crédito no hay accionistas que exigen más beneficios, ni préstamos dudosos, ni tarjetas de crédito. Tampoco hay directores generales multimillonarios con escandalosos bonus a final de año. Su sistema de organización se establece a través de personal voluntario que se organiza en comités, pero también cuentan con personal contratado para llevar la gestión diaria. “Son estos contratados los que se encargan de verificar el historial de crédito de las personas que solicitan un préstamo y quienes deciden directamente si se concede o no cuando son de pequeña cuantía”, explica Gren Bingham, el director de la London Community Credit Union. Para aquellas solicitudes de una cuantía mayor, la demanda pasa a un “comité de crédito, formado por miembros elegidos por la asamblea general”.

Según los datos manejados por The Guardian, en Reino Unido más de 500.000 personas se han sumado a esta modalidad de préstamos en este año, y más de 1,5 millones lo utilizan desde 2009. El motivo por el que tanta gente se acerca a esta nueva fórmula financiera se basa en la transparencia y la facilidad del sistema que propone. No hay créditos desorbitados, sino ayudas para financiar gastos reales. La regla general, según explica Bingham, es que se puede pedir prestado hasta tres veces el saldo que se tiene en la cuenta de ahorro. “Aunque es muy complicado dar una cifra media de lo que se presta. Yo diría que lo normal está en un máximo de 7.500 libras esterlinas (9.254 euros), aunque se pueden hacer excepciones en función del comportamiento de ese usuario en préstamos anteriores”, explica el director de London Community Credit Union.

Una de las particularidades de las cooperativas que están surgiendo en Gran Bretaña es que todos sus miembros viven relativamente cerca. Su filosofía es que el dinero se mantenga entre los miembros de la comunidad y repercuta en el área donde viven. De esta forma, se ayuda a un comerciante a abrir un nuevo negocio, o a alguien a remodelar su casa, etc. El circuito del dinero se reduce y sus propietarios pueden obtener doble beneficio, el de los intereses que consiguen a cambio de prestarlo y el de los resultados efectivos que esa inyección económica produce en sus barrios.

Es habitual que este tipo de organizaciones realicen jornadas de puertas abiertas en algún local de la comunidad para contar a todo el mundo lo que están haciendo y los beneficios de esta modalidad de inversión. Se diferencian de otros movimientos ciudadanos como Occupy Wall Street o el 15-M español en que no levantan ninguna bandera reivindicativa, ni corean ninguna crítica. Simplemente apuestan por contar pacíficamente lo que consideran una beneficiosa fórmula de gestión financiera.

Este incremento de la auto-organización por parte de los ahorradores está poniendo nerviosos tanto a los políticos como los banqueros. Unos porque temen perder la legitimidad, los otros porque ven cómo se les escapa el negocio. Y es que, aunque parezca complicado, el dinero que se mueve en este tipo de instituciones tiene “las mismas garantías que el resto de entidades financieras del país”, según asegura Bingham. “Estamos bajo la cobertura del Financial Services Compensation Scheme (FSCS). Un sistema que asegura el 100% de los depósitos en una institución financiera hasta las 85.000 libras esterlinas (105.000 euros)”, explica. Esto vendría a ser algo parecido al Fondo de Garantía de Depósitos español, que asegura hasta 100.000 euros las cantidades depositadas en las entidades financieras.

Mientras los políticos debaten qué hacer, los banqueros ya están reaccionando. La publicidad de las grandes corporaciones financieras se ha propuesto como objetivo recuperar la credibilidad perdida. Los anuncios en Reino Unido están salpicados de palabras como “responsable”, “inversión” o “local”, e insisten en transmitir el mensaje de “le estamos escuchando”. ¿Tal vez antes no lo hacían? ¿o es que ahora no les queda más remedio? Una encuesta realizada por la consultora YouGov asegura que el 79% de los británicos no cree que la banca se preocupe de los clientes.

Pilar Blázquez  es Responsable de estudios, Comunitae.com

Fuente: The Huffington Post

Participa: Borrador colaborativo para las alternativas a la banca.

FTSE 100, IBEX 35, caída libre de flosete.

El 15 de septiembre Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión del mundo quiebra incapaz de asumir sus deudas por la crisis de las hipotecas subprime. Wall Street se hunde y arrastra a todas las bolsas europeas. A las 13.30h el IBEX 35 se dejaba un 4,81%.

Hoy hablamos del proyecto Desconexión IBEX35. Plantea generar, descubrir y fomentar alternativas a las grandes empresas (no sólo las del IBEX) que, por razones éticas o abusos, no queramos apoyar con nuestro dinero. Sobretodo aquellas de las que no parece trivial salirse.

Como sobre banca hay unas cuantas alternativas con diferentes orientaciones, se hace público un borrador colaborativo, para que la información esté disponible y que, a la vez, quien quiera, pueda aportar.

Hay ya bastante recopilado sobre Fiare, Triodos, Coop57 y webs de crowdfunding. Se puede complementar o corregir estos, pero sobretodo falta recopilar la información sobre otras alternativas como:

  • OikoCredit: microcréditos, auto-ocupación y pequeños emprendedores en países del Sur.
  • Acció solidaria contra l’atur: auto-ocupación local de parados.
  • FIDEM: microcréditos a mujeres emprendedoras.
  • CASX: cooperativa de financiación mutua sin intereses.

Es tan fácil como escoger una de ellas, ir a la web y intentar contestar preguntas como:

  • Cual es su misión. Que tipo de entidad es (Cooperativa, asociación, empresa, fundación…) Como se gobiernan. Que garantías dan de mantenerse fieles a su misión
  • Criterios de selección de proyectos
  • Rendimientos si los hay, intereses, gastos operativos…
  • Que tratamiento fiscal hay, ¿Desgraba? ¿Graba? ¿Insumisión?
  • Como dar el salto, documentación, formularios, procedimiento…
  • Otras formas de contribuir: voluntariado, socio, empleado…

La información que vayáis recopilando la podéis poner en la wiki o enviarla a info@desconexionibex35.org

También interesan experiencias de primera mano, si las tenéis.

Nuevo informe sobre bancos españoles que invierten en el sector armamentístico.

42 entidades financieras están relacionadas financiera y económicamente con 30 empresas españolas fabricantes de material armamentístico y militar como barcos de guerra, aviones de combate, misiles, bombas y munición, según un nuevo informe elaborado por SETEM y el Centro Delás de Estudios por la Paz de Justicia y Pau.

El apoyo financiero que ha recibido el complejo militar-industrial mediante participaciones accionariales, fondos de inversión y créditos de 2007 a 2011, muestra que en España se han desviado al menos 1.372 millones de euros al sector armamentístico.

De esta forma, SETEM y el Centro Delàs cuentan los vínculos financieros existentes entre la banca y la industria militar en España en el informe llamado Inversiones que son la bomba, realizado en el marco de la campaña Banca Limpia.

La investigación revela que entre las 42 entidades financieras, se encuentran bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, empresas de seguros e intermediarias financieras. “Cabe destacar que los diez bancos que han participado en el negocio armamentístico con mayor volumen de negocios y mayor presencia en empresas de armas españolas en el período estudiado son, por orden de importancia: Bankia, Liberbank, Banco Santander, Caixabank, BBVA, Catalunya Caixa, Banco Popular, Banco Sabadell, Ibercaja y Bankinter”, precisa SETEM a través de una nota de prensa.

El escrito de 56 páginas está estructurado en tres capítulos principales de análisis. El primero muestra la metodología seguida en el estudio y se señalan las empresas de armamento analizadas con mayor profundidad, las entidades financieras sobre las que se ha realizado la investigación y se explican los cinco tipos de apoyo financiero de los bancos a la industria armamentística.

En el siguiente apartado se detallan los datos obtenidos ordenados según el modo de financiación, realizando una valoración del grueso de inversiones de los bancos en la industria armamentística española, con el objetivo de conocer su implicación total en el negocio de las armas.

Por último, se presenta una sección con las inversiones en armas detalladas por bancos. En la información de cada entidad financiera se facilita una ficha de cada una de ellas para saber la implicación concreta en la industria de armamento a la que se refiere.

La publicación ha sido realizada con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD) aunque el contenido del informe es responsabilidad exclusiva de SETEM y de Justícia i Pau.

Desde 2007, ambas entidades investigan y denuncian la financiación del sector armamentístico, con un doble objetivo: visibilizar los actores financieros implicados en el negocio de las armas y contribuir a la promoción de las finanzas éticas informando y sensibilizando a la ciudadanía sobre este modelo alternativo a la banca tradicional.

Inversiones que son la bomba es una continuación del informe realizado por Profundo para SETEM  en 2010: Negocios sucios, bancos españoles que financian armas, también en el marco de su campaña Banca Limpia.

Descárgate el informe completo en pdf: Inversiones que son la bomba.

Más información:

Fuente: Setem.