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Los 6 principios de la banca sostenible

¿Un banco sostenible? ¿Pero eso existe? Sí, y de hecho hay más de uno. Algunos de ellos incluso han formado una red internacional, la Alianza Global para una Banca con Valores. Actualmente 25 entidades integran esta red mundial de bancos con valores, entre ellos, Triodos Bank. Su objetivo: servir de inspiracion a otras instituciones financieras y proponer acciones para contribuir a un sistema financiero más sostenible.

Se trata, por lo general, de entidades de pequeño o mediano tamaño que continúan obteniendo resultados positivos a pesar de las dificultades que atraviesa el sector financiero en gran parte del mundo. Instituciones financieras con historia, estructura y tamaños diversos, desde bancos comunitarios a cooperativas de crédito, bancos con presencia internacional o instituciones de microcréditos. La propia realidad de los países donde operan dibuja su función social: más inclusiva de personas con escasos recursos en Asia, Latinoamérica o África; más enfocada a sectores sostenibles y proyectos locales en América del Norte o Europa. Pero todos ellos comparten una base común: las personas están en el centro de la actividad financiera.

Por ello se han unido en este movimiento creciente de bancos con valores, desde la conviccion de que, desde el propio sistema financiero, cumpliendo con los mismos requisitos que exigen los reguladores bancarios a otras entidades y ofreciendo productos y servicios de calidad, es posible cambiar las cosas y seguir creciendo.

Pero ¿cómo reconocer si un banco es sostenible y no se trata de una estrategia de márketing? Para aportar un poco de luz la Alianza Global para una Banca con Valores ha definido 6 principios básicos de la banca sostenible, que están presentes en mayor o menor grado en todas las organizaciones de la red.

  1. El dinero no da la felicidad.
    Enfoque de triple resultado en sus modelos de negocio. La obtención de un beneficio razonable se reconoce como requisito esencial de la banca sostenible, pero no es un objetivo aislado ni, mucho menos, el principal. Los bancos sostenibles buscan compatibilizar el beneficio económico con el social y medioambiental. Se utilizan las finanzas para promover un cambio positivo.
  2. Es la economía real, estúpido.
    Sirviendo a la economía real y favoreciendo nuevos modelos de negocio. Los bancos sostenibles responden a las necesidades financieras de los sectores y las comunidades a las que se dirigen, dentro de los países y áreas geográficas en las que operan. Promueven el desarrollo sostenible a través de la financiación bancaria.
  3. Hoy te quiero más que ayer.
    Relaciones duraderas y valiosas con los clientes y un entendimiento directo de sus actividades económicas y de los riesgos que asumen. Los bancos sostenibles establecen relaciones sólidas con sus clientes. A la hora de conceder financiación, se implican de forma directa en la comprensión y en el análisis de sus actividades económicas.
  4. Hasta el infinito y más allá.
    Enfoque a largo plazo, solvencia y sostenibilidad. Los bancos sostenibles adoptan una perspectiva a largo plazo para asegurarse de que pueden mantener sus operaciones y resistir ante las perturbaciones externas. Aunque reconocen que nadie es totalmente inmune a las condiciones externas.
  5. Claro cristalino.
    Gobierno transparente e inclusivo
    . Los bancos sostenibles incorporan la transparencia como pilar fundamental en su actividad financiera, así como en sus modelos de gobierno y sistemas de reporte. Con enfoque inclusivo buscan mantener relaciones valiosas con sus comunidades, formadas por todos sus grupos de interés y no solamente por sus accionistas o equipos directivos.
  6. Te llevo en el corazón.
    Todos estos principios están incorporados en la cultura del banco. Los bancos sostenibles incorporan los principios anteriores en su actividad central. Dado que el proceso de implantación de estos valores requiere un esfuerzo intencionado por parte de las instituciones, desarrollan políticas de recursos humanos que reflejen este enfoque.

Otra forma de banca no sólo es posible sino que ya existe y funciona con éxito. Lo que demuestra que los valores y la búsqueda de la sostenibilidad en la banca no son un lastre para el crecimiento sino la única vía posible para mantenerlo a largo plazo.

Sonia Felipe Larios

Fuente: alterconsumismo

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Banca ética.

En el Ateneo Miraflores 3 se presentó el pasado jueves la Fundación para la Inversión y el Ahorro Responsable (FIARE), una propuesta de banca ética que comienza a hacerse realidad en nuestras islas y que viene avalada por los casi 13 años de existencia en otras partes del Estado, donde la consolidación de esta experiencia ha permitido abrir oficinas en Madrid, Cataluña y País Vasco.

La propuesta fundamental de FIARE es que el ahorrador conozca y participe en el uso concreto que este banco le dará a su dinero depositado, garantizando que estos recursos económicos sólo se destinarán a proyectos que, sin dejar de ser viables económicamente, reporten un ineludible beneficio social (generadores de empleo, de inserción social, agroecológicos, consumo responsable, proyectos productivos no dañinos al medio ambiente, etc).

Desde mi punto de vista el proyecto de FIARE tiene, en el momento actual, una enorme carga política porque opta por destinar el dinero ahorrado a la transformación social, y, sobre todo, porque apuesta por el papel creciente que debe desempeñar la ciudadanía en la construcción y legitimación de los diferentes agentes económicos que intervienen en nuestra sociedad.

Tanto banco suizo, tanta burbuja inmobiliaria unida a escándalos financieros, desahucios y participaciones preferentes nos han demostrado que hay un modelo de banca que ha infligido un daño enorme a nuestra economía y nuestra democracia. Muchos estamos de acuerdo con que es indispensable liquidar ese sistema bancario podrido y caduco pero debemos ser conscientes que para ello es preciso construir alternativas creíbles. Por eso la propuesta de conformar una banca ética en nuestras islas, apostando de manera clara por la autogestión democrática, es la noticia más gratificante que hayamos recibido en mucho tiempo. Significa que va creciendo esa red que desde hace años llevan tejiendo muchos ciudadanos y colectivos canarios conscientes que, en nuestra tierra, otra economía es tan posible como indispensable.

 

Pedro Arcila es Concejal de Sí se Puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Fuente: Canarias Ahora.

Banca ética o la otra forma de hacer banca (1)

Dentro de poco (a lo largo de este año) comenzará a actuar en España Fiare como un banco ético, bajo la figura jurídica de cooperativa y en relación con la “Banca Popolare Ética”, cooperativa financiera de Italia. Fiare tiene la vocación de crecer y, cuando proceda, actuar como banco ético en los diversos países de la Comunidad Europea. Ofrecer la presencia de un banco ético no es ofrecer una oferta financiera más, de modo que se pueda elegir entre las diversas ofertas existentes y/o Fiare. La banca ética no es una posibilidad similar a las que actúan en el mercado, porque no es un banco más sino otra forma distinta de hacer un banco. La palabra “banco” asocia las diversas formas de hacer, pero esta asociación no significa ni semejanza ni igualdad: la banca ética trata a los clientes y a sus ahorros de forma radicalmente distinta. La decisión personal de incorporarse a la banca ética se sitúa en un plano distinto, tiene que ver con el deseo de transparencia, de respeto a lo que el cliente desea que se haga con su dinero, al compromiso con la economía productiva, el desarrollo local, a la construcción de una sociedad equitativa y cohesionada. Valores que no suelen funcionar en la banca tradicional.

Casi nadie que deposita su dinero en un banco pregunta qué se va a hacer con ese dinero. Se suele preguntar por los intereses que producirá, pero no más. Es curioso, no se exige a la banca los valores que se defienden en la vida. Se puede estar haciendo con nuestros ahorros cosas que en nuestra vida nunca haríamos: especulaciones irresponsables, producción de armas, evasión de impuestos y negocios turbios… etc. El Profesor Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, dice que se “achaca a Henry Ford la frase de que ‘si la gente supiera lo que hacen los bancos con su dinero al día siguiente habría una revolución’. No sé si realmente la frase es suya o no, pero es verdad. ¿Cómo reaccionaría la gente si supiera claramente que con su dinero los bancos evaden impuestos, financian a terroristas, traficantes y explotadores de toda laya?”.

Arcadi Oliveres, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, decía en una conferencia – tras unas manifestaciones que se dieron en Cataluña contra la central suministradora de energía porque una tormenta de nieve tiró el tendido eléctrico y dejó a la población varios días sin luz – que era casi seguro que, al menos, el 50% de quienes protestaban tenían su dinero en acciones de esa central eléctrica. La contradicción se agrava si esa manifestación es contra la guerra pudiendo ocurrir que gran parte de los manifestantes tengan su dinero en bancos que invierten en fábricas de armas. Lo que no es raro, Setem tiene un estudio clarificador sobre la inversión de nuestros bancos en armas . El estudio se llama “La banca es la bomba” y se puede ver en su página web.

Lo anterior hace referencia a la opacidad de la banca. Como decía antes, la pregunta de ¿a qué dedican mi dinero? o no se hace o, si se hace, no tiene respuesta. Tenemos una banca que, en ocasiones, vende sus productos con falsedades, como se ha demostrado con las “preferentes”, y sin compasión, pues han llegado a vender incluso abusando del ahorro de personas enfermas (la última noticia es una víctima con Altzheimer) o de pensionistas con escasos ahorros acumulados durante toda su vida laboral. La opacidad se ha convertido en norma reguladora del comportamiento bancario.

En este sentido Juan Torres se pregunta si “¿habrían ocurrido las crisis en el mundo financiero si hubiese transparencia?…Es evidente que no la hay. Entre otras cosas, porque los bancos disponen del poder suficiente como para imponer normas contables y fiscales que les permiten ocultar la situación real de sus negocios, lo que hacen para ganar dinero y el efecto que todo ello tiene en las economías”.

La banca es una de las grandes responsables de la crisis que vivimos, representa el corazón financiero de la sociedad y ha facilitado un hiperconsumo apoyado en el sobreendeudamiento. Actitud reflejada muy bien en ya conocida frase de Will Smith: “Muchas personas gastan dinero que no han ganado, para comprar cosas que no quieren, para impresionar a personas que no les agradan”, o no conocen, añado yo. Las consecuencias de ello han sido una crisis que ha generado demasiados pobres y los ricos han acumulado más de lo que tenían. Las restricciones, paradójicamente, incrementan el dolor del que no tiene y son invisibles para el que tiene. Oscar Wilde decía a finales de 1800 que “recomendar sobriedad al pobre es grotesco e insultante a la vez. Es como decir que coma poco al que se muere de hambre”.

Qué poco hemos avanzado en el sentir colectivo de la sociedad, especialmente en la limpieza de la actividad financiera donde más que avanzar hemos retrocedido. Las malas prácticas bancarias han puesto en peligro el mayor intangible con el que contaban algunas instituciones financieras: la confianza. Las Cajas de Ahorros, que tenían esa confianza, fondo de comercio invalorable, lo han perdido de pronto, se ha esfumado de repente, acompañado de inmorales comportamientos y de enriquecimientos ilícitos de sus gestores con despilfarro incontrolado en sus inversiones. Esta pérdida de las cajas determinado sector de la población lo vive como una frustración. “Me han quitado Caja Madrid”, me decía una persona mayor en un Instituto de Vallecas (Madrid) donde fui a explicar qué es la banca ética, pues sus ahorros los depositaba allí desde que era niño ya que su padre la abrió una cuenta. Las instituciones que actúan en el sector financiero, concretamente los bancos y, más especialmente, las cajas se han distanciado de la sociedad.

Reforzando esta idea, dice A. Tourain que “cuando EE.UU., y especialmente el Presidente y el Secretario del Tesoro, intervinieron para evitar la quiebra de los bancos, las opiniones públicas, estadounidense y europea, no comprendieron cómo el Estado –capaz de movilizar tantos miles de millones de dólares para mantener a flote a los bancos amenazados de quiebra – podía continuar oponiéndose a los aumentos, muy limitados, de los salarios y, sobre todo, descuidando a las víctimas de la crisis, en especial las víctimas de la crisis inmobiliaria. Pero estas intervenciones provocaron una sobreabundancia de dinero en circulación que hoy día hipoteca el futuro de los países que padecieron las consecuencias de la caída del sistema bancario… tales intervenciones, en algunos países europeos, invirtieron las reglas del juego a las que la opinión pública se había habituado. Las infracciones, cometidas por los directivos, fueron poco sancionadas y los mayores “ladrones” pudieron lavar sus culpas con condenas ligeras o meramente simbólicas y quedaron enterradas en los arcanos del sistema fiscal”. Olvida Tourain que en algunos sitios de Europa esas sanciones, aunque sean simbólicas, todavía no han llegado.

La banca ética se basa en la transparencia, eje nuclear que debería dirigir los negocios, especialmente el bancario. Arcadi Oliveres dice que “como cualquier empresa, los bancos tienen la obligación pública de ser transparentes en el impacto que sus actividades tienen en las personas y el medio ambiente… No hay que olvidar que los bancos son actores clave con un gran peso social… Como ciudadanos, ya seamos clientes o no, debemos saber qué están haciendo las entidades financieras y el impacto que sus inversiones tienen en nuestras vidas”.


[1] Lo planteado en este artículo está recogido y profundizado en un Dossier de Economistas sin Fronteras sobre banca ética. Se puede ver en ://www.ecosfron.org/wp-content/uploads/DOSSIERES-EsF-8-BANCA-%C3%89TICA.pdf

[2] http://www.setem.org/media/pdfs/Informe_inversiones_explosivas.pdf

Fuente: Nueva Tribuna.

LA BANCA ÉTICA.

¿Sin respuestas ante el caos del mundo financiero? Con ustedes, La Banca Ética.

Que el mundo de la economía y las finanzas copa las noticias y hasta los comentarios cotidianos, ya no sorprende a nadie. Casi incluso, se está sustituyendo aquella conversación mecánica de cortesía en el ascensor de, “parece que va a llover”, por un, “qué mal está todo, ¿verdad?” Y es que nos ha invadido una sensación de fatalismo, de derrota; de pensar que, no sólo va todo cada vez peor, sino que poco o nada puede hacerse al respecto.

Sin entrar a valorar en detalle la difícil realidad que cada vez más gente está sufriendo en sus propias carnes y en su entorno próximo, yo soy de los que se apuntan a cambiar la pregunta de, “¿ahora qué va a pasar?”, por la de, “¿y yo qué puedo hacer?” Cada vez más fuertemente percibo que las claves no van a estar tanto en abominar y detestar lo que no nos gusta, sino en ir haciendo otras cosas, creando nuevos paradigmas, uniéndonos a las nuevas ideas… no sólo por una cuestión de idealismo barato, sino incluso, por pragmatismo: las energías que malgastaría inútilmente en despotricar, maldecir a los culpables de todo esto (curiosamente siempre son otros), y sentir que todo parece en mi contra, seguramente estarían mejor canalizadas y conseguirían un mejor rendimiento, empleadas en clave creadora.

Pero claro, lo que acabo de argumentar puede quedar como parte de un bonito discurso positivista, con recursos retóricos interesantes, útiles para la práctica de la oratoria, pero poco más. El pragmatismo al que también he hecho alusión me pide “dejar a tierra” y argumentar desde lo concreto. Así que vamos a intentarlo.

En primer lugar, habría que analizar si hay ya ideas a las que sumarse; si hay gente que ya está haciendo algo concreto y tangible por cambiar las cosas en este difícil terreno de la economía. Buscando un poco, nos encontramos con varios tipos de iniciativas existentes y totalmente reales:

· Banca Ética

· Redes locales de trueque e intercambio y Bancos del Tiempo

· Economía del Bien Común

Vamos entonces, a ver un poco más de cerca estos campos de acción. En el presente artículo, nos centraremos en el apartado: “Banca Ética”. Más adelante nos ocuparemos de los otros dos apartados.

Podemos decir que se trata de bancos o entidades financieras que realizan esta labor desde unos planteamientos “éticos”. Lo que les lleva en lo concreto a invertir su dinero únicamente en proyectos que suponen un interés en lo social, ecológico, cultural, etc., y no solamente dependiendo de su viabilidad económica. Cada vez hay más gente que considera como una opción ética, responsable con su mundo, y hasta interesante a nivel particular, tener su dinero en este tipo de banca, y no en la convencional.

Para muchos, este concepto de Banca Ética encierra una contradicción en sí mismo; algo así como “inteligencia militar”, “guerra por la paz”, etc. No son pocos los escépticos que ven en estas entidades únicamente una “cuestión de imagen”. El escepticismo nos puede llevar fácilmente a un planteamiento dualista del tipo de, “si no es perfecto, no sirve”. Lo siento, pero no conecto con esta idea del todo o nada; la considero uno de los mayores obstáculos que podemos encontrarnos de cara a la construcción de alternativas en cualquier terreno. Lo cierto es que, a día de hoy, en el mundo occidental desarrollado, que no olvidemos es el nuestro, la inmensa mayoría de nosotros operamos con algún banco, unos en mayor y otros en menor medida. Lo más fácil es decir algo que muchas veces he escuchado: “Como la Banca Ética es imperfecta, yo sigo operando con mi banco de siempre; cuando evolucionen, que me avisen”.

Sigamos profundizando entonces, en lo concreto, como mejor antídoto contra la especulación mental y lingüística. En Europa existen, desde hace ya unos años, varias entidades de Banca Ética. En España opera, desde hace ya varios años también, Triodos Bank. Es un banco casi como cualquier otro: es decir, puede ofrecernos servicios bancarios habituales (tarjetas, domiciliaciones, recibos, etc.), aunque no cubre el servicio de créditos personales (recordemos que sólo presta o invierte para proyectos con un interés social, ecológico, dentro de sus baremos). Cuenta actualmente con 13 oficinas físicas de atención al cliente, repartidas por la geografía española (no se trata de un experimento de banca virtual). No cotiza en Bolsa. Es decir; se trata de un banco con filosofía de empresa, que puede demostrar que es posible tener un negocio rentable en el mundo de lo financiero, que al mismo tiempo respete la ética y que aporte algo positivo al desarrollo social de su entorno.

Para quienes quieren algo que surja desde abajo, desde la iniciativa ciudadana participativa, también existen alternativas. El “producto estrella” es, sin duda, el Proyecto Fiare.

Fiare es, como ellos mismos se definen, “una red de personas y organizaciones con vocación de crear alternativas dentro del mercado financiero para construir una economía con otros valores al servicio de una sociedad más justa.”.Y al propio tiempo, “una empresa que opera en España como agente de Banca Popolare Etica, S. Coop. (cooperativa italiana con larga tradición en el mundo financiero, con estructura “de abajo hacia arriba” y con ausencia de ánimo de lucro)”.

Fiare está todavía en proceso de construcción, pero ya en un nivel muy avanzado. Ya es posible suscribir libretas de ahorro y depósitos a plazo; aunque todavía tendremos que esperar para realizar las operaciones más habituales, como domiciliar recibos, hacer transferencias y utilizar tarjetas. Sí, es posible, para personas jurídicas (empresas, organizaciones, entidades, etc.) utilizar cuentas corrientes, bajo determinadas condiciones. En el momento actual, se está reuniendo la cantidad de Capital Social requerida por el Banco de España para constituir una entidad bancaria a todos los efectos, y al mismo tiempo, se profundiza en la coordinación con Banca Popolare Etica italiana. También van surgiendo más asambleas locales por toda España, con presencia de grupos locales de Fiare, repartidas por la mayor parte del territorio. Cuando todo este proceso de formación pueda darse por finalizado, será posible funcionar con Fiare, prácticamente como con cualquier otro banco; pero con la estructura social y objetivos que lo definen y caracterizan.

También podemos hablar de Coop57. Es básicamente una red de entidades, ONG y empresas del tercer sector, que buscan ser parte de una red de financiación propia para todas las organizaciones socias. Es una cooperativa de crédito que se nutre fundamentalmente de las aportaciones de estas entidades que la componen; si bien también hay espacio a la participación de personas individuales. Actualmente operan en un ámbito territorial algo más limitado que Triodos y Fiare.

A día de hoy, Coop57 y Fiare, si bien son proyectos diferenciados y con objetivos y estrategias propias, tienen establecidos convenios de colaboración y se consideran proyectos complementarios. Coop57 participa en el desarrollo del Proyecto Fiare, y éste ofrece préstamos en condiciones especiales a las entidades que componen Coop57.

Podríamos encontrar más proyectos en esta línea; pero los mencionados nos han parecido los más representativos para ser presentados en un artículo que no pretende ser un dossier detallado ni una tesis doctoral, sino un material accesible al público general.

Como vemos, existe un espacio en el que mucha gente, en lugar de quejarse por la situación del mundo financiero actual, ha decidido ponerse en marcha para crear nuevas estructuras. Pueden ser imperfectas y necesitar, aún, cierto recorrido. Tampoco están libres de las contradicciones que el mundo del dinero puede generar; pero lo cierto es que es una voluntad real, puesta en marcha, con hechos tangibles y concretos. Podemos optar por seguir hablando de todo esto en las tertulias, insistiendo en lo malos que son otros, o podemos ponernos en marcha y conectar con alguna de estas iniciativas. Los antiguos decían que “la unión hace la fuerza”. ¿Ha quedado sin sentido esta frase hoy día? Sigo pensando que no es así, afortunadamente. Y en este tema, podemos contribuir a demostrarlo, en algo concreto y real, en algo que afecta a nuestro día a día, sin miedo a las contradicciones y superando la trampa del “todo o nada”.

¿Se siente con fuerzas para pasar del discurso a la acción concreta? No digo que sea fácil, pero nuestro sufrido planeta Tierra celebrará que así sea.

Links de contacto:

Fuente: Serendipity in the way.

El gustazo de pasarse a la banca ética.

Cerrar la cuenta de ahorros en un banco tradicional y pasar el dinero a la banca ética es uno de los pocos placeres y mayores venganzas que el ciudadano de a pie, víctima de los abusos del gran capital, puede infligir a un sistema financiero más parecido a una organización mafiosa que a cualquier otra cosa. Muchos particulares observan la enfermiza codicia de los bancos con resignación, como si no fuera posible hacer nada. Y, sin embargo, hay alternativa: la banca ética.

Lo que empezó siendo una actividad muy marginal y arriesgada para quienes confiaban en ella, ha adquirido ya suficiente solidez como para que confiar los ahorros a estas entidades no sea un acto de valentía. En España son varias las bancas de este tipo que operan cada vez con mayor número de clientes y mayor solvencia. Fiare, Caixa Colonya (esta, mallorquina) o Tridos Bank (en constante ascenso) son solo algunas de las más conocidas. Su actuación se basa en el respeto a las personas, el medio ambiente, la igualdad y los derechos humanos. Por supuesto, eluden las operaciones especulativas y se ciñen solo a la economía real: compras y ventas. Por eso su fiabilidad es alta: como no especulan, no arriesgan.

No siempre los intereses que obtiene el cliente son comparables al de la banca tradicional, pero al menos quienes confían en estas entidades financieras saben que su dinero no sirve para engrosar ese monstruo financiero que desahucia a personas humildes, echándolas de su casa y robándoles su nómina, el mismo monstruo que usa el dinero de sus clientes para invertir en guerras en el Tercer Mundo o para enriquecerse a costa de desgracias ajenas. Un ejemplo: cuando se montó la campaña de donativos para los afectados por el huracán Mitch en Centroamérica hace una década, se descubrió que los bancos y cajas de Cataluña se habían quedado con 1.200 millones de pesetas en concepto de comisión, como si se tratara de un negocio más. Semejante muestra de usura y mezquindad ya sería suficiente para boicotear a quienes actúan así.

Los bancos tradicionales son los principales responsables de la crisis actual que recorta gasto en hospitales, que despide profesores y que deja a los discapacitados sin ayudas. Durante años los bancos han engatusado a la gente para que se endeudara hasta las cejas y ahora culpan a esas personas bienintencionadas por haber confiado en ellos. Imposible mayor cinismo. Si no fuera porque estas entidades –junto con las agencias de calificación y otras truculentas compañías– han alcanzado tanto poder que ya pueden tumbar gobiernos y hundir países enteros, las autoridades deberían ordenar la inmediata detención y traslado a la cárcel de un gran número de estos ´respetables financieros´, que con su actuación están desestabilizando la democracia y arruinando a millones de personas. No es concebible tanta impunidad para los autores de semejante calamidad pública.

Cajas y bancos se sustentan sobre las aportaciones de todos y cada uno de sus clientes. Nosotros, los ciudadanos de a pie, somos la gasolina que usan para sus incendios. No hace falta ser una gran empresa de elevado movimiento económico; cada pequeña libreta de ahorro cuenta. No hablemos ya de productos más nocivos, como los fondos de pensiones.

Por ello, la mejor reacción de las víctimas de esta situación es actuar contra quienes les ahogan, socavando la maquinaria desde su base. Hay otra banca, de rostro más humano, en el que no solo cuenta el beneficio a cualquier precio. Vale la pena el intento, porque es como enviar un corte de mangas a nuestro enemigo.

Joan Lluís Ferrer

Fuente: Diario de Ibiza.