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Banca Ética Fiare ¿a quién sirve mi dinero?

¿Dónde está el dinero?

Es la pregunta de mucha gente: ¿por qué estamos en crisis?, ¿por qué hay que apretarse el cinturón?, ¿dónde está el dinero? Como dice el refrán, «el que parte y reparte…». Y la mejor parte, la parte que nos corresponde a cada cual, se la están repartiendo entre esos que llaman «los mercados».

La reestructuración del sistema financiero español ha consumido alrededor de 200 000 millones de euros proporcionados por el Estado, es decir, dinero de todxs. La Comisión Europea considera que unos 40 000 millones son prácticamente irrecuperables. Este dineral se ha canalizado mediante tres vías: inyecciones de capital (88 000 millones de euros), compra de activos y avales del Tesoro para la emisión de deuda (130 000 millones entre ambos conceptos). Bankia ha sido el principal beneficiario, engullendo 22 500 millones de euros procedentes en su mayor parte del «rescate» europeo. De esa cantidad, la Comisión Europea da por perdidos más de 18 000 millones.

Si cambiamos nuestra manera de pensar, de actuar y de invertir nuestro dinero, cambiará el funcionamiento y la dirección del modelo económico

La crisis sistémica que vivimos plantea la necesidad de cambios profundos en las estructuras económicas, financieras, políticas, religiosas y educativas, así como en nuestros valores y formas de vida. Los cambios hondos no se producen nunca desde arriba y los que se logran son siempre resultado de fuertes resistencias de la ciudadanía crítica, que propone alternativas locales concretas.

Es tiempo de revalorizar el compromiso y la disidencia frente a un sistema que crea cada día más víctimas de todo tipo para saciar el lucro de unas minorías. Necesitamos contagiar resistencias y salir de la pasividad. Organizar respuestas y realizar compromisos eficaces tanto en lo macro como en lo micro, a nivel local y global. Nuestro sistema de vida está enfermo y un cambio radical de conciencia y de hábitos se antoja necesario.

Cambiar de dirección

Es tiempo de que la economía cambie de foco y de que la conciencia y la justicia social ocupen su espacio propio. No podemos seguir midiendo el progreso humano por el aumento del PIB y los valores en Bolsa. Hay que salir del fraude mentiroso de que podemos crecer de modo ilimitado en un mundo de recursos limitados. Necesitamos aprender a vivir con menos (decrecimiento): «Vivir sencillamente para que otros puedan, sencillamente, vivir» (Gandhi).

¿Es posible otro modelo de vida basado en la conciencia, la responsabilidad personal y la justicia ecosocial, donde el centro y el eje de la actividad económica no sea el beneficio, sino el bien común? Es patente el fracaso en la gestión política y económica de nuestros dirigentes. Llegó el momento en que personas y grupos tomemos decisiones individuales y colectivas que provoquen, por la fuerza de la disidencia y de la unión, un verdadero cambio. El modelo económico y social dominante no es ni el único ni el mejor.

Tu dinero al servicio del cambio social

Es posible revertir esta injusta situación mundial y local con el dinero de uno si ese «uno» somos la mayoría, si las personas ahorradoras condicionamos éticamente el depósito de nuestro dinero y no se lo entregamos a entidades financieras que lo manejan para repartirse dividendos e invertir en asuntos inconfesables. ¿Me he preguntado qué hacen con mi dinero?

El sistema bancario funciona con nuestra colaboración; si cambiamos nuestra manera de pensar, de actuar y de invertir nuestro dinero, cambiará el funcionamiento y la dirección del modelo económico. Nuestro poder no reside en donde ponemos el voto sino en donde ponemos el dinero, en la forma de comprar, de consumir y de invertir nuestros ahorros.

Una propuesta concreta: FIARE – BANCA ÉTICA

FIARE existe desde 2003 y es una realidad en marcha abierta que ha sido capaz de reunir hasta el pasado mes de abril 39 329 997 euros en ahorro, 4 824 116 euros en capital social y ha aprobado préstamos en estos años para financiar proyectos sociales por un montante de 31 271 544 euros. FIARE Banca Ética lo conforman actualmente más de 600 organizaciones (federaciones de cooperativas, coordinadoras de ONG, asociaciones de empresas de inserción, REAS, Vía Campesina, COAG, coordinadora estatal de Comercio Justo, organizaciones de iglesia, etc.), nueve redes territoriales, una red sectorial (Coop-57), más de 30 grupos locales y más de 5000 personas. Desde marzo de 2013, FIARE forma parte de Banca Popolare Ética de Italia, con sede en Padua y con más de 30 000 socios. Ahora es el 5º área de esta cooperativa italiana de banca ética a nivel europeo.

Fiare es ya un banco-cooperativa «con todas las de la ley» por partida doble, bajo las normas y supervisión del Banco de Italia y del Banco de España a la vez. Hasta ahora, se podía formar parte de Fiare como persona socia o como ahorradora. A partir de septiembre, Fiare comenzará a funcionar como banca electrónica, con una extensa red de cajeros automáticos por todo el país. De este modo, se podrán abrir cuentas corrientes y operar a través de Internet. Además, dispone de oficinas en Bilbao, Barcelona y Madrid y de la figura del «banquero ambulante» que se desplaza por todos los territorios.

Un banco en manos de la ciudadanía

FIARE es una propuesta de alternativa económica que desarrolla la actividad de ahorro y crédito de forma diferente a como se hace en el ámbito financiero usual. Pero es mucho más que eso: es una propuesta de unión ciudadana que se construye desde la base a través de una amplia red de personas y de organizaciones sociales. Es una acción colectiva para articular una alternativa económica concebida como un instrumento de acción política para transformar la sociedad. Es una red de redes entre las organizaciones y personas que la componen. Esta red ha hecho posible que FIARE mantenga su autonomía financiera y política sin tener que recurrir a grandes inversores empresariales o institucionales.

FIARE es un banco-cooperativa no lucrativo, que orienta el crédito hacia proyectos de alto valor social. Proyectos dirigidos a la lucha contra la exclusión, la cooperación, la protección del medio ambiente o el trabajo cultural por la transformación en valores. FIARE ofrece dirigir el interés generado por tu ahorro hacia personas y organizaciones vulnerables que no obtienen créditos de la banca comercial. FIARE facilita una información transparente de todo el circuito del dinero y muestra en su web el listado completo de proyectos financiados. Se rige además por el principio cooperativo de «un socio, un voto», al margen del dinero que tenga depositado.

FIARE es un banco-cooperativa no lucrativo, que orienta el crédito hacia proyectos de alto valor social

¿A quién sirve mi dinero?

Analizar éticamente la realidad de nuestros entornos y la actividad financiera que nos domina, supone tener en cuenta la sociedad actual y cuáles son sus retos éticos. Eso implica hacerlo mirando al bien social que debe perseguir todo cuanto se teje socialmente. Requiere no olvidar que el inmenso poder que tienen las entidades financieras (con dinero que no es propio, sino depositado-prestado por miles de personas, grupos y entidades) conlleva una responsabilidad social que hasta ahora eluden en gran medida: buscar el bien común y la justicia social.

FIARE es una realidad de innovación social: innovación al servicio de la justicia. Es evidente que la banca comercial no atiende la voz de los excluidos, ni tampoco el sistema político y social dominante. Porque no estamos en el mejor de los mundos, no es tiempo de detenerse ni recrearse. Es tiempo de disidencia y de indignación. Decidamos qué hacemos con nuestro dinero.

Esteban Tabares pertenece al Grupo Local Fiare de Sevilla

Fuente: El Topo

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“La banca creó la crisis y nos impide salir de ella”

Joan Ramon Sanchis Palacio, en la Universidad de Valencia.

Joan Ramón Sanchis Palacio, Catedrático de Organización de Empresas de la Universitat de València, denuncia la avaricia patológica de la banca actual para pedir un giro radical hacia un modelo financiero próximo, transparente y ético.

Joan Ramon Sanchis Palacio acaba de publicar “ La banca que necesitamos“, todo un alegato en forma de libro – y con vídeo promocional–  contra la rapacidad del sistema financiero actual y a favor de una banca ética y cívica. En la entrevista, este experto en economía explica su modelo de banca socialmente responsable.

“La banca ha creado la crisis y nos está impidiendo salir de ella”. ¿No hay más responsables? El endeudamiento de las administraciones, familias y empresas también es colosal.

La responsabilidad de la crisis no es solamente de la banca, pues la mala gestión del riesgo crediticio llevada a cabo por esta, ha contado con el beneplácito de los políticos que las han administrado y con la dejadez de las autoridades monetarias españolas que han mirado hacia otro lado. Es verdad que las familias y las empresas han contribuido también a generar la burbuja inmobiliaria con su endeudamiento, pero tanto los ciudadanos como los pequeños y medianos empresarios están sufriendo las graves consecuencias de la crisis. Sin embargo, a los banqueros no se les están exigiendo responsabilidades y muchos de ellos incluso se han jubilado con indemnizaciones millonarias después de estar cobrando sueldos astronómicos incluso durante los años de la crisis.

Usted vive en la Comunidad Valenciana, cuya administración, la Generalitat, está quebrada. ¿Es eso responsabilidad de la banca?

Evidentemente, la responsabilidad de quiebra de la Generalitat Valenciana es exclusivamente de los políticos que la han gobernado durante estos últimos 20 años. Mi opinión es que la mala gestión política ha repercutido también en la gestión de Bancaja y de la CAM, abocándolas a la situación de insolvencia y quebranto a la que han llegado después del intento de incluirlas dentro de grupos consolidados de cajas de ahorros. A las cajas de ahorros valencianas se las ha estado obligando desde los poderes públicos a realizar inversiones en proyectos empresariales que han resultado auténticos fracasos económicos.

¿Hubiera sido mejor dejar quebrar a la banca que rescatarla con cargo al contribuyente?

Dejar caer los bancos que finalmente han sido intervenidos con un coste superior a los 60.000 millones de euros para el Estado, no hubiera significado el quebranto del sistema bancario español, dado que existe un número importante de entidades bancarias que hubieran absorbido los depósitos de las entidades quebradas. En EE.UU. se hizo así y las consecuencias han sido más bien positivas. Téngase en cuenta que la deuda contraída como consecuencia de la nacionalización de los bancos con problemas y el coste del rescate bancario procedente de la Unión Europea (41.300 millones de euros) no ha supuesto más que recortes para la población y medidas de ajuste que no han hecho más que acrecentar la recesión económica. Con el dinero destinado a la banca y que seguramente no recuperaremos, se hubiera podido reactivar el consumo y la demanda interna, favoreciendo así un escenario de crecimiento económico que hubiera permitido reactivar la actividad económica y generar empleo. Sin embargo, se ha optado por generar una deuda pública muy preocupante, pues alcanza ya casi el 100% del PIB, y por destruir empresas y empleo.

Gran parte del crédito concedido por la banca va directamente a comprar deuda del estado. ¿Compite el estado de manera desleal con empresas y ciudadanos al copar el crédito? 

No creo que sea un tema de deslealtad por parte del Estado si no de una mala práctica por parte de los bancos que cuenta con el beneplácito del Gobierno. Mientras las necesidades crediticias de emprendedores, autónomos y pequeñas y medianas empresas van en aumento y la única manera de salir de la crisis pasa por reactivar la economía a través del crédito al sector productivo y a la economía real, los bancos acumulan deuda pública porque para ellos en estos momentos es su negocio más rentable: comprar dinero al Banco Central Europeo al 0,25% y prestarlo a las Administraciones Públicas al 3-4%. Esta forma de actuar es típica de unas entidades bancarias basadas en la especulación, el oportunismo y la obsesión por la maximización del beneficio económico. Esta es la banca que nos ha llevado a la crisis y la banca que nos impide salir de ella; no es la banca que necesitamos ni en estos momentos ni tampoco en el futuro.

La banca no presta dinero. Con la morosidad disparada y las empresas con dificultad para ser rentables, ¿es responsable dar más crédito?

No es que sea responsable, es que es la única manera de salir de la crisis económica. Solamente reactivando la economía productiva se puede crecer y generar empleo. Se ha de prestar dinero a través de una buena gestión del riesgo, eso sí, porque evidentemente unas tasas de morosidad muy próximas al 13% y la necesidad de seguir dotando provisiones son indicadores muy preocupantes. Pero tengamos en cuenta que la Troika ha dicho que la banca española ya no necesita más rescate bancario, que sus niveles de capitalización y de solvencia son ya suficientes. Si esto es así, ¿porqué no se empieza ya a conceder créditos?. Porque es más rentable comprar deuda pública, evidentemente. El ICO debería actuar y canalizar sus créditos hacia las pequeñas y medianas empresas.

El ICO tiene una mora del 32% en sus préstamos a Pymes. ¿Hay que arriesgar el dinero del contribuyente con este riesgo y a la vista de estos resultados?

Se han utilizado más de 100.000 millones de euros del contribuyente para sanear unos bancos que han llegado a la situación de quebranto por la mala gestión de sus dirigentes, por la dejadez de los poderes públicos y por querer utilizarlos como punta de lanza de suculentos negocios inmobiliarios. ¿Porqué no arriesgar ese dinero en créditos a Pymes?. Evidentemente, hay que intentar minimizar el riesgo crediticio a las Pymes a través de una gestión del riesgo profesional que incluyan estudios serios de viabilidad económica y financiera, pero ¿porqué no se hizo esto antes con los créditos a promotores y constructores?.

Gran parte de las cajas de ahorros están en manos de bancos privados tras hundirse en esta crisis. A la vista de los antecedentes, ¿Es viable una banca pública? ¿Qué ha fallado en las cajas de ahorros?

Las cajas de ahorros han estado fuertemente politizadas, lo que las ha vinculado directamente a la corrupción urbanística y política. Esto ha hecho que tomaran decisiones en base a criterios políticos y no profesionales, invirtiendo grandes sumas de dinero en grandes proyectos urbanísticos que han resultado ser altamente ruinosos. En España existió una banca pública bien gestionada y que realizaba una función de financiación de sectores estratégicos para la economía española como la agricultura, la industria o las administraciones locales, hasta que esta banca pública se privatizó y se vendió a un gran grupo bancario español. Actualmente es realmente difícil volver a tener una banca pública como aquella pues estamos en una tendencia hacia la privatización de la economía pública. Sin embargo, en estos momentos se dispone de una banca intervenida, con una fuerte red de sucursales bancarias como es el caso de Bankia, a través de la cual se podría empezar a canalizar créditos hacia la economía productiva.

Usted aboga por un cambio de modelo, de la banca comercial a la socialmente responsable. ¿Qué es eso?

Otro tipo de banca es necesario para salir de la crisis y para que no vuelvan a repetirse comportamientos como el de la venta de preferentes, los abusos de las comisiones bancarias, las prácticas de blanqueo de dinero y de fraude fiscal o los abusos con las hipotecas suelo o los desahucios. Para ello es necesario potenciar una banca socialmente responsable basada en la transparencia de sus operaciones, en el apoyo financiero a proyectos sociales y medioambientales y en general a la economía productiva real y en una gestión democrática. Se trata de potenciar un modelo de banca de proximidad, comprometido socialmente, sostenible y que compatibilice el beneficio económico con el bien común y el interés general.

¿Cual es “su banco”?

En España existen bancos cooperativos desde hace muchos años; se trata de entidades de ámbito local o comarcal que operan con un fuerte arraigo al territorio y en los que cualquiera de nosotros puede tener una cuenta bancaria. También existen dos bancos éticos que operan en España, uno de capital holandés en forma de sociedad anónima, que es Triodos Bank, y otros de capital español en forma de cooperativa de crédito, Fiare, que opera en España mediante una alianza con un banco cooperativo italiano (Banca Popolare Ética). Yo opero con uno de estos dos bancos y sería importante que cada vez más ciudadanos estuviéramos dispuestos a depositar nuestros ahorros en ellos, fomentando así una banca socialmente responsable.

Voro Maroto

Fuente: eldiario (edición valeciana)

La banca que necesitamos ha de ser una banca socialmente responsable

La crisis económica y financiera actual está demostrando que muchas empresas que se autodefinen como Empresas Socialmente Responsables (ESR), no lo son realmente. Un caso evidente es el de la banca española, que tras el proceso de desregulación y liberalización seguido por bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito durante las últimas décadas, se han convertido en empresas que para maximizar sus beneficios económicos han realizado todo tipo de prácticas abusivas y poco éticas como son las participaciones preferentes, las cláusulas suelo de las hipotecas, el cobro de comisiones desmesuradas o los desahucios.

Se trata de la banca que nos ha metido en la crisis financiera al contribuir a crear una burbuja inmobiliaria concediendo un volumen de préstamos a promotores y constructores “por encima de sus posibilidades”; y, lo que es peor, nos está impidiendo salir de la crisis, al contribuir a incrementar la deuda pública (con la nacionalización de sus pérdidas), al dejar de prestar créditos a los particulares, autónomos y micropymes y al oponerse a determinadas reformas que están surgiendo de la sociedad civil como la de la dación en pago de las hipotecas. Esta banca no es una banca socialmente responsable y, por tanto, no es la banca que necesitamos.

En el contexto actual, ¿es posible una banca socialmente responsable? Sí lo es, si tenemos en cuenta que además de la banca dominante, existe una banca alternativa como es la banca ética y la banca cooperativa. Se trata de una banca basada en los principios de la transparencia y la solidaridad, que hace compatible la viabilidad económica con la responsabilidad social.

Por una parte, la transparencia hace posible que los clientes bancarios conozcan cuál es el uso que se hace de su dinero, lo que permite a su vez crear consumidores socialmente responsables, que basan el criterio de elección de un banco en la inversión socialmente responsable y no en los costes de las transacciones bancarias. Por otra parte, la solidaridad supone destinar los depósitos bancarios a financiar proyectos sociales dirigidos a la protección del medioambiente o a la inserción sociolaboral de colectivos en riesgo de exclusión, contribuyendo así a la creación de empresas de la Economía Social. Se trata de bancos como Triodos Bank, Fiare o Caixa Popular, que han demostrado que una banca socialmente responsable es posible y necesaria. Los bancos cooperativos, además de la transparencia y la solidaridad, practican la responsabilidad social interna, pues en ellos los trabajadores participan en las decisiones en igualdad de condiciones, lo que los convierte en empresas basadas en una democracia real social y económica. Del mismo modo, las diferencias salariales entre trabajadores y directivos son menores (en una escala que va del 1 al 10 como máximo), contribuyendo así a reducir las desigualdades económicas y sociales.

Ante la situación de crisis, hemos de tomar partido por un tipo de banca socialmente responsable, que contribuya a salir de la crisis en las mejores condiciones posibles, compartiendo responsabilidades y obligaciones con los ciudadanos.

Joan Ramon Sanchis es Catedrático de la Universitat de València

Fuente: RHmedia

¿Por qué no hay crédito disponible?

La respuesta que la banca da a esta pregunta es que no ha y demanda de crédito. Es decir, las empresas medianas y pequeñas y las familias no están pidiendo dinero prestado. Esta es también la réplica que el gobierno español ha estado sosteniendo. Y para sostener tal explicación señalan la baja cantidad de solicitudes de crédito por parte de las pequeñas y medianas empresas y por parte de las familias.

Dicha explicación, sin embargo, no se aguanta ni por los pelos. El hecho de que no haya más peticiones de crédito a la banca se debe a las condiciones económicas que ésta exige, con unos intereses elevadísimos. Y una de las razones de esta situación es que a la banca no le resulta rentable dar este tipo de préstamos, que además considera arriesgados porque sabe que la población está perdiendo capacidad adquisitiva, resultado del descenso de los salarios. La banca puede y hace muchísimo más dinero comprando deuda pública a unos intereses desorbitados, que ofreciendo crédito. Y todo ello cortesía del Banco Central Europeo, su lobby particular, que le presta dinero a los bancos a unos intereses bajísimos (menos de un 1%), dinero con el que compran bonos públicos que les dan unos intereses altísimos (algo más del 6% en 2012) en el caso de los bonos españoles. Hay que reconocer que es un negocio redondo. El hecho de que los intereses de la deuda pública sean tan altos se debe a que el BCE no hace lo que debería hacer, es decir, comprar bonos públicos, protegiendo a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros (es decir, de los bancos). En consecuencia, el Estado está recortando ahora el gasto público (incluyendo el social, como sanidad, educación y un largo etcétera) para que pueda pagar los exuberantes intereses a los bancos, y así obtener crédito. Solo este año, el Estado español tendrá que pagar una cantidad equivalente al 3,86% del PIB en intereses a la banca por haberle prestado dinero.

Lo que es escandaloso es que todos estos recortes pudieran haberse evitado fácilmente, creando una banca pública con todo el dinero que se ha pagado a la privada. Sumando los intereses de la deuda pública, más los bonos que el Estado debe vender a la banca para conseguir dinero este año, resulta una cantidad nada menos que equivalente al 19% del PIB, que el estado pagará a la banca este año. Y que no se cree un banco público se debe a la oposición de la banca, y de sus lobbies, tanto el BCE como el Banco de España, a que ello ocurra.

Pero la cosa es todavía peor. En realidad, el BCE no puede comprar bonos públicos del estado español. Pero si que puede, según sus estatutos, prestar dinero a intereses bajos, tal como hace a la banca privada, o a una institución financiera pública, tal como el ICO, Instituto de Crédito Oficial. Y lo ha hecho. Pero el ICO, según la propia normativa oficial (escrita por la banca privada a fin de proteger sus intereses), no puede prestar dinero directamente. Y tiene que hacerlo, de nuevo, a través de la banca privada. Es decir, el ICO da dinero a la banca privada para que esta preste dinero en condiciones económicas a las empresas y a las familias, con lo cual estas se encuentran con el mismo problema que cité antes. No pueden pagar los criterios abusivos que los bancos piden. De ahí que de los 22.000 millones de euros que tenía el ICO en 2012, solo un 25% se gastara ofreciendo créditos, que, repito, solo puede ofrecer a través de la banca.

Y para mayor escándalo y bochorno, si cabe, de este 25%, la mayoría ha ido a grandes empresas como Telefónica, Banco Santander y otras entidades que son las únicas que se benefician de esta afluencia de crédito. Y mientras tanto las empresas pequeñas y medianas están colapsando y creando un enorme problema de paro. Y las familias, endeudadas hasta la médula, no pueden salir del agujero. Los hijos de estas familias con becas han dejado de recibirlas porque es casi imposible conseguir crédito.

Y la causa de todo ello es política. Es decir, es la enorme influencia que la banca tiene sobre el estado. De ahí que los escraches deberían centrarse, no solo en la banca, sino en las instituciones políticas mal llamadas representativas que no defienden los intereses de la ciudadanía sino de los grupos fácticos, tales como la banca, que los controlan. Así de claro.

Vicenç Navarro

Fuente: Coop57

FIARE-BANCA ÉTICA. Tomando el control de nuestro dinero.

Nos gustaría empezar este artículo con un grito de alegría no exento de cierto amargor, ¡teníamos razón!

El sistema financiero existente hasta la fecha basado solamente en parámetros de crecimiento de balances, rentabilidad económica y beneficios exponenciales, no era coherente con la propia esencia de las personas, ni con un entorno de ciudadanos en el que nuestros actos tienen repercusiones sobre muchas otras personas cerca (y cada vez más lejos gracias a la globalización).

Al final el sistema económico-financiero ha hecho aguas. Ahora estamos intentando solucionarlo con parches temporales (inyecciones de dinero en bancos, inversión públicas, subsidios incontrolados) con la esperanza que todo vuelva a su cauce poco a poco, confiando de nuevo sólo en la lógica del mercado. Pero la solución no puede estar en la misma causa del problema; hay algo que chirría fuerte en este razonamiento.

Esto nos debería llevar a volver a tomar el control sobre nuestras decisiones financieras, ser responsables no solo en nuestro consumo de productos tangibles: comercio justo y consumo ecológico, sino también en nuestro consumo de productos financieros. Solo de esta forma, tomando el control de nuestras decisiones, tomaremos el control de la economía y podremos encontrar un sistema económico nuevo que soslaye los inconvenientes del capitalismo de libre mercado.

Este razonamiento se sustenta no solo desde un punto de vista racional y de propuesta ideológica, sino también desde un punto de vista moral. Desde una moral cristiana en el que el mensaje de la justicia social impregna el Evangelio (“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”), debemos plantearnos cómo conseguir esa transformación para alcanzar la justicia social. Insistamos, no solo es una necesidad racional producto del desenlace de esta crisis, también es una necesidad moral que deberíamos asumir los cristianos, ahora más que nunca.

Si buscamos la construcción del Reino en este mundo hay que empezar por aquellas cosas que están a nuestro alcance, qué consumimos, a quién apoyamos y dónde invertimos nuestro dinero.

Sería pretencioso pretender tener la solución para esta crisis desde esta tribuna. Lo que si podemos afirmar es que conocemos, y ya existen, algunos instrumentos para salir del círculo del consumismo en el que estábamos y aplicar una visión cristiana y coherente con la construcción del Reino que los cristianos perseguimos. Tomemos las riendas de nuestras finanzas. Construyamos un mundo más justo también con nuestro dinero.

Se trata, en definitiva, poner en sintonía nuestro dinero y nuestro corazón y aplicar al uso del dinero los criterios que aplicamos a otras cosas que hacemos en nuestra vida cotidiana. En nuestro quehacer diario intentamos construir una sociedad más justa junto con las personas de nuestro alrededor, y nos implicamos en organizaciones e iniciativas que ya funcionan, o las creamos si es necesario. ¿Por qué entonces no nos vamos a plantear que el dinero que ahorramos o que depositamos en entidades financieras se utilice para apoyar estas iniciativas y organizaciones? Y, si no existe esa alternativa, intentemos crearla.

Una alternativa hoy en día son las Entidades Financieras Éticas. Bancos que cumpliendo con todos los requisitos legales y de solvencia, al igual que los demás bancos y cajas de ahorros, tienen como base de su funcionamiento un uso ético y responsable del dinero que sus clientes.

De esta forma se cumple el doble objetivo de: 1) dar una alternativa a aquellos ahorradores o simplemente clientes de entidades financieras que queremos que nuestro dinero sea utilizado para financiar empresas y actividades que promuevan la justicia social o el necesario desarrollo de los países del Sur, y que sean respetuosas con el medio ambiente; y 2) financiar exclusivamente actividades que generen un valor social para nuestro entorno, ya sea desde la mejora del medio ambiente, un comercio más justo o la mejora de las condiciones de los más necesitados cerca de nosotros o en países lejanos.

Es la vuelta a la esencia de la Banca, recoger el dinero de los ahorradores, remunerarlo, y prestar ese dinero con un diferencial de interés que genere una liquidez suficiente para mantener la actividad. Tan sencillo… ¡y a veces lo complican tanto!

Desde FIARE Banca Ética se cumplen estas premisas aportando una alternativa seria para aquellas familias y entidades que quieren conocer dónde depositan su dinero, a qué actividades se va a prestar y que sólo van a ser actividades que buscan avanzar en la transformación social. Toda decisión de financiación pasa el doble control de una comisión de riesgos (control económico-financiero) y una comisión de evaluación ético-social (control ético). Además, todas las financiaciones aprobadas se publican en las memorias y en la página de web, como uno de los elementos de transparencia de la entidad.

FIARE Banca Ética incorpora además algunos elementos que completan la opción de toma de control por parte de las personas de sus decisiones financieras: el trabajo en red y la organización democrática. FIARE Banca Ética está promovida actualmente por más de 450 entidades sociales de casi toda España, entidades que están trabajando día a día por construir alternativas sociales, tejiendo redes densas. Son estas entidades, junto a muchas personas, quienes están participando como socios del proyecto FIARE Banca Ética (ya somos casi 4.000 personas y entidades las que han aportado capital social, y esperamos crecer bastante más). Esto aporta un valor añadido, al ser los propios actores los que toman las decisiones sobre cómo quieren construir y organizar esta entidad, tomando las decisiones democráticamente con la participación de todos los socios. Este es un instrumento más, para la toma de control sobre nuestras decisiones, tal y como comentábamos al principio.

De esta forma, con una pequeña aportación al capital de la entidad (desde 300 € las personas físicas y 600 € las entidades no lucrativas) se consigue formar parte del proyecto, pudiendo participar en la toma de decisiones. También se puede apoyar el proyecto haciéndose cliente, tanto invirtiendo los ahorros con plena seguridad, como demandando financiación. Por cierto, la entidad no tiene morosidad y tiene amplia disponibilidad de capital para prestar, dos elementos más, derivados de una gestión responsable, y excepcionales en el momento actual del mercado.

Existen otras alternativas en la banca ética en España como Triodos, pero es la dimensión participativa en las decisiones y gestión, y de trabajo en RED de FIARE Banca Ética lo que acerca más el proyecto FIARE a los valores y conceptos que hemos expuesto en este artículo.

En definitiva FIARE Banca Ética es una entidad que funciona con criterios éticos y que busca la transformación social en función de la justicia, en armonía con los valores cristianos que promovemos los seguidores de Jesús.

Os invitamos a conocer más de este proyecto en www.proyectofiare.com donde podéis ver los puntos de contacto para poder haceros clientes (depositando dinero o solicitando financiación), o información de cómo haceros socios a través de las asociaciones territoriales que canalizan la participación social. También se puede contactar en el correo info@proyectofiare.com (oficina principal, en Bilbao) y en los correos de las asociaciones territoriales (por ejemplo, fiarezc@proyectofiare.com Asociación Fiare Zona Centro, en Madrid y Castilla-La Mancha).

Alberto Puyo y Toño Martínez (tonnomartinez@gmail.com)

Fuente: Eclesalia.

Finanzas éticas: dinero al servicio de las personas y del bienestar colectivo.

Las finanzas éticas son aquel conjunto de entidades que, a través de la intermediación financiera (recoger ahorro y dar financiación) intentan hacer una tarea de transformación social en positivo. Cómo lo hacen? Muy sencillo: incorporando criterios éticos a la hora de decidir cuáles son los proyectos, entidades y empresas que se financian con el dinero captado a través del ahorro.

La banca convencional orienta el dinero recogido desde el ahorro a realizar inversiones que le permitan maximizar su beneficio y esto provoca que muchas veces estén financiando empresas empresas que vulneran de forma grave y sistemática los derechos humanos, laborales y medioambientales que generan ingentes beneficios que repercuten positivamente en las cuentas de los bancos y de sus accionistas pero no por el conjunto de la sociedad.

Las finanzas éticas, en cambio, orientan el ahorro recogido hacia la financiación de proyectos que sean viables económicamente pero que, además, aporten un valor añadido en el desarrollo de su actividad. Se centran en financiar proyectos enmarcados en la lógica de la economía social y solidaria, financian empresas productivas que generan valor social, especialmente el sector cooperativo, empresas de inserción social y laboral, proyectos medioambientales, culturales, educativos, el asociacionismo de base y los movimientos sociales. Empresas, entidades y colectivos que orientan su labor a generar impactos positivos para el conjunto de la sociedad.

Pero las finanzas éticas, aparte de las aportaciones directas que hacen con su labor de intermediación financiera, aportan otro valor añadido tanto o más importante que el primero: romper paradigmas.

El papel de los bancos en nuestra sociedad

Seguramente la pregunta que más veces se hace alrededor de las finanzas éticas es aquella que dice: “y esto de banca y ética ya puede ir junto? No es un oxímoron, una contradicción? ”

Esta pregunta nos enseña cómo de fuertes son algunas premisas y / o estructuras mentales en torno al papel que los bancos deben jugar en nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado y hemos normalizado tanto la idea de que los bancos deben perseguir el beneficio económico por encima de todo y de todos que cuando el planteamiento es diferente nos suena a planteamiento irrealizable, a contradicción ya algo que no puede ser viable o que es algo antinatural.

Bien, pues el primero de los paradigmas que rompen las finanzas éticas es precisamente este y nos demuestran que un banco o entidad financiera puede jugar un papel beneficioso para el desarrollo social y humano de una sociedad. Las finanzas éticas entienden la función de intermediación financiera como un servicio que puede ayudar a sacar adelante proyectos que aportan un valor añadido para el conjunto de la sociedad y que contribuyen a que nuestra sociedad y entorno sea un espacio donde mejore el bienestar colectivo.

Los objetivos de las finanzas éticas

Las finanzas éticas también modifican y rompen paradigmas en los objetivos que persiguen. Cuando nos preguntamos cuál es el objetivo de un banco, lo que nos viene a la cabeza enseguida es: “ganar dinero”.

En cambio, las finanzas éticas lo que hacen es convertir en herramientas lo que también nos hemos acostumbrado a que sean objetivos. Recoger ahorro, tener más clientes, generar beneficios, crecer,… no son objetivos. Todo esto son simples herramientas que cuanto más fuertes y potentes sean más bien permitirán a las entidades de finanzas éticas perseguir el verdadero objetivo: una transformación social en positivo. Y como contribuirá? Pues a través del crédito. Las finanzas éticas han entendido que un banco por sí solo no puede transformar la sociedad, sino que son las personas, entidades y empresas que hacen las cosas de manera diferente las que podrán trabajar y guiar a la sociedad hacia este objetivo.

La estructura de propiedad de las entidades financieras

En las finanzas convencionales, los bancos pertenecen a sus accionistas bajo la premisa de “1 acción = 1 voto” y por tanto quien más tiene, más capacidad de decisión acumula. En cambio las finanzas éticas, en la mayoría de sus proyectos, establecen una estructura de propiedad democrática y participativa donde la entidad financiera está en manos de la ciudadanía, las entidades sociales y que se rige bajo la premisa de “1 persona = 1 voto”, independientemente del capital que se posea. Esto provoca un control sobre la gestión de la entidad mucho mayor y provoca que se tomen decisiones de forma colectiva y democrática.

Adicionalmente embargo, estas entidades se dotan de organismos sociales internos conformado por personas y entidades con capacidad de decisión dentro de la entidad financiera, por ejemplo, sobre la concesión de préstamos desde el punto de vista social y económico o sobre la fijación de los distintos tipos de interés o de los productos financieros que se ofrecerán a los socios y/o clientes.

La información: la transparencia

La manera de trabajar la información de las finanzas éticas es radicalmente opuesta a lo que estamos acostumbrados en el sector bancario donde la opacidad lo tiñe todo.

Las finanzas éticas son absolutamente transparentes en referencia a su actividad crediticia y por tanto consiguen, principalmente dos cosas: por una parte, dotar de solidez y coherencia los planteamientos teóricos de las finanzas éticas ya que si se explica que orientará el crédito hacia la generación de valor social, pero luego se esconde, se podría desconfiar de que esto no fuera una estratagema comercial para atraer a un sector de público determinado. Por tanto, para consistencia y por ética, las finanzas éticas informan de los créditos que se conceden, a quien se le conceden y para hacer qué. Por otra parte, la transparencia permite a los ahorradores saber exactamente y de manera clara y sencilla para que se estarán utilizando su dinero y por tanto a qué modelo económico y social estarán ayudando a construir.

Con todo ello, vemos que las finanzas éticas trabajan con otros objetivos y de otra manera. Dan la vuelta al “que” y el “cómo” y eso termina beneficiando a los ahorradores conscientes, los receptores de los préstamos y en definitiva, al conjunto de la sociedad.

¡Ahora se trata de sumarse y construirlo entre todos! 

Fuente: araemprenem

Los 6 principios de la banca sostenible

¿Un banco sostenible? ¿Pero eso existe? Sí, y de hecho hay más de uno. Algunos de ellos incluso han formado una red internacional, la Alianza Global para una Banca con Valores. Actualmente 25 entidades integran esta red mundial de bancos con valores, entre ellos, Triodos Bank. Su objetivo: servir de inspiracion a otras instituciones financieras y proponer acciones para contribuir a un sistema financiero más sostenible.

Se trata, por lo general, de entidades de pequeño o mediano tamaño que continúan obteniendo resultados positivos a pesar de las dificultades que atraviesa el sector financiero en gran parte del mundo. Instituciones financieras con historia, estructura y tamaños diversos, desde bancos comunitarios a cooperativas de crédito, bancos con presencia internacional o instituciones de microcréditos. La propia realidad de los países donde operan dibuja su función social: más inclusiva de personas con escasos recursos en Asia, Latinoamérica o África; más enfocada a sectores sostenibles y proyectos locales en América del Norte o Europa. Pero todos ellos comparten una base común: las personas están en el centro de la actividad financiera.

Por ello se han unido en este movimiento creciente de bancos con valores, desde la conviccion de que, desde el propio sistema financiero, cumpliendo con los mismos requisitos que exigen los reguladores bancarios a otras entidades y ofreciendo productos y servicios de calidad, es posible cambiar las cosas y seguir creciendo.

Pero ¿cómo reconocer si un banco es sostenible y no se trata de una estrategia de márketing? Para aportar un poco de luz la Alianza Global para una Banca con Valores ha definido 6 principios básicos de la banca sostenible, que están presentes en mayor o menor grado en todas las organizaciones de la red.

  1. El dinero no da la felicidad.
    Enfoque de triple resultado en sus modelos de negocio. La obtención de un beneficio razonable se reconoce como requisito esencial de la banca sostenible, pero no es un objetivo aislado ni, mucho menos, el principal. Los bancos sostenibles buscan compatibilizar el beneficio económico con el social y medioambiental. Se utilizan las finanzas para promover un cambio positivo.
  2. Es la economía real, estúpido.
    Sirviendo a la economía real y favoreciendo nuevos modelos de negocio. Los bancos sostenibles responden a las necesidades financieras de los sectores y las comunidades a las que se dirigen, dentro de los países y áreas geográficas en las que operan. Promueven el desarrollo sostenible a través de la financiación bancaria.
  3. Hoy te quiero más que ayer.
    Relaciones duraderas y valiosas con los clientes y un entendimiento directo de sus actividades económicas y de los riesgos que asumen. Los bancos sostenibles establecen relaciones sólidas con sus clientes. A la hora de conceder financiación, se implican de forma directa en la comprensión y en el análisis de sus actividades económicas.
  4. Hasta el infinito y más allá.
    Enfoque a largo plazo, solvencia y sostenibilidad. Los bancos sostenibles adoptan una perspectiva a largo plazo para asegurarse de que pueden mantener sus operaciones y resistir ante las perturbaciones externas. Aunque reconocen que nadie es totalmente inmune a las condiciones externas.
  5. Claro cristalino.
    Gobierno transparente e inclusivo
    . Los bancos sostenibles incorporan la transparencia como pilar fundamental en su actividad financiera, así como en sus modelos de gobierno y sistemas de reporte. Con enfoque inclusivo buscan mantener relaciones valiosas con sus comunidades, formadas por todos sus grupos de interés y no solamente por sus accionistas o equipos directivos.
  6. Te llevo en el corazón.
    Todos estos principios están incorporados en la cultura del banco. Los bancos sostenibles incorporan los principios anteriores en su actividad central. Dado que el proceso de implantación de estos valores requiere un esfuerzo intencionado por parte de las instituciones, desarrollan políticas de recursos humanos que reflejen este enfoque.

Otra forma de banca no sólo es posible sino que ya existe y funciona con éxito. Lo que demuestra que los valores y la búsqueda de la sostenibilidad en la banca no son un lastre para el crecimiento sino la única vía posible para mantenerlo a largo plazo.

Sonia Felipe Larios

Fuente: alterconsumismo