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La intermediación financiera no tiene por qué ser un negocio

Foto: Euros / G CACAKIAN

Hace poco salieron las cifras de morosidad del sistema financiero español. En Coop57 también hicimos nuestros cálculos sobre qué cifras de morosidad teníamos al cierre del ejercicio anterior. En la comparación, las diferencias fueron significativas.

En el mes de diciembre de 2013, la morosidad del sistema financiero español llegó al 13,60% del total. A este porcentaje del 13,60% deberíamos sumarle los activos adquiridos por el SAREB, el “banco malo”. Muchos apuntan que, entonces, la morosidad real se situaría alrededor del 17%. Las cifras de morosidad de Coop57 a 31 de diciembre de 2013 se situaron en el 1,98% siendo unas siete veces inferior que las cifras oficiales. Y no es una cosa aislada de Coop57, sino del conjunto del sistema financiero ético. Según cifras elaboradas por el Observatorio de las Finanzas Éticas, en 2012, el conjunto de las finanzas éticas en el estado español tuvo una morosidad del 3’36%.

¿Por qué hay una diferencia tan grande entre unas cifras y las otras?

Razones hay muchas pero todo emana del objetivo que se persigue y como se persigue este objetivo.

El sistema financiero convencional basa su actividad en la búsqueda obsesiva del máximo beneficio y esto hace que se hagan inversiones arriesgadas, que se busque el beneficio rápido y por lo tanto se participe de manera profunda, por ejemplo, en hinchar una burbuja inmobiliaria que la economía española interpretó con desafortunada brillantez (mucha parte de la morosidad viene por los créditos fallidos en este sector). Coop57 es una cooperativa de servicios financieros éticos y solidarios. Lleva a cabo una tarea de intermediación financiera al querer captar ahorro procedente de la sociedad civil para canalizarlo a la financiación de proyectos de economía social y solidaria que generen impactos positivos para el conjunto de la sociedad y fomenten la creación, articulación y crecimiento de modelos económicos y sociales alternativos. El objetivo, aun realizando actividad financiera, no es económico sino que es social, buscando una trasformación en positivo.

Hemos visto el “que”, pero en el “cómo” también hay una diferencia fundamental de planteamiento. El sistema financiero convencional tiene como mecanismo para maximizar sus beneficios buscar la máxima rentabilidad en sus operaciones y por lo tanto se entra en una dinámica de pugnar con la parte prestataria para ver quién consigue mejores condiciones para su propio interés ya que el centro de gravedad de la organización es el capital. En Coop57, como en la economía social y solidaria, el centro de gravedad son las personas y las formas de organización son participativas y democráticas. Las empresas y entidades que reciben financiación de Coop57 son propietarias de Coop57 y saben perfectamente que no se quiere “hacer negocio” con ellas, sino que el objetivo es ayudarlas a que sus proyectos puedan cristalizar con éxito. Por lo tanto, no son dos partes, una frente la otra, que pugnan por una serie de condiciones, sino que la mesa es redonda y se buscan soluciones de manera conjunta.

Pero además de todo esto, el dinero prestado a empresas y familias desde el sistema financiero convencional está en su nivel más bajo desde 2006. Desde que estalló la crisis financiera, el grifo del crédito se ha cerrado de manera significativa con lo que la banca no está respondiendo a las necesidades de financiación de las empresas y familias españolas. En este contexto, el papel que deben jugar las finanzas éticas debe ser justamente el contrario: mantener y potenciar sus servicios financieros para dar respuesta a las necesidades financieras de las entidades de economía social y solidaria. A pesar de las dificultades económicas que atenazan a estas entidades, las finanzas alternativas deben seguir aumentando la concesión de préstamos para evitar que la falta de financiación acentúe su fragilidad. Todo ello, obviamente, comporta asumir riesgos. Las finanzas éticas no deben rehuir este riesgo, sino afrontarlo y, a la vez, garantizar al máximo los ahorros de las personas que han confiado en ellas. Se trata de un equilibrio difícil, que sólo puede mantenerse si se desarrollan fórmulas de implicación social y se aplican modelos cooperativos, mutualistas y de intercooperación.

La confianza, flexibilidad y adaptabilidad a las necesidades dinámicas y cambiantes de las entidades socias que reciben financiación son elementos claves (y no económicos) para entender las cifras de morosidad de Coop57. Desde que estalló la actual crisis financiera, en 2008, Coop57 ha concedido casi 1.000 préstamos por valor de más de 35 millones de euros. Y lo más importante: se han denegado poquísimas solicitudes de financiación. Si un préstamo no se ve claro, no se deniega directamente. Se buscan, conjuntamente, las soluciones para poder concederlo. La cifra de la morosidad no tiene sentido por sí sola si no se entiende que es baja debido a la confianza y a la capacidad de adaptarse a las necesidades de las entidades. La cifra de morosidad, cobra sentido cuando se entiende que la intermediación financiera no tiene por qué ser un negocio, sino un servicio en beneficio de la entidad que lo recibe y en beneficio de su actividad que acabará revertiendo en el interés del conjunto de la sociedad.

Cuando el objetivo es la construcción de herramientas colectivas al servicio de este colectivo, cuando las relaciones no son meramente económicas, cuando se da importancia a la confianza y al conocimiento mutuo, cuando se da importancia al hecho de disponer de una base social fuerte e implicada o de estar entrelazadas unas con otras, la efectividad de la actividad económica se demuestra mayor. Actualmente, en Coop57 tenemos 365 préstamos en activo de los que sólo 8 conforman la morosidad de la entidad. Esta efectividad se da, en gran medida, por mecanismos y lógicas no económicas.

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Documentos TV – Finanzas éticas.

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En los años 60, los pacifistas norteamericanos se dieron cuenta de que mientras exigían a su gobierno que abandonara la guerra de Vietnam tenían sus ahorros en bancos que presionaban en sentido contrario. Esta contradicción hizo que se alzaran las primeras voces que decían “no con mi dinero”. Ahora, los movimientos llaman a la acción en positivo, a decir “sí con mi dinero”, y promueven un sistema financiero acorde con sus valores. Documentos TV nos muestra modelos de finanzas éticas que se practican en nuestro país, diferentes en origen y planteamiento pero con puntos en común: transparencia, rentabilidad social, rentabilidad ambiental y apuesta por proyectos de la economía real en el entorno más cercano.

La economía social y solidaria se está dotando de sistemas financieros alternativos acordes con sus valores. En los últimos años, se está produciendo un aumento progresivo de personas que prefieren el beneficio social antes que el monetario y deciden confiar sus ahorros a las entidades que les dicen en qué y para qué usan su dinero. Tríodos Bank, FIARE-Banca Ética o Coop57 son una opción alternativa a la banca convencional para aquellas personas y organizaciones que buscan un uso responsable de su dinero acorde con sus valores.

Según datos del Observatorio de las Finanzas Éticas, en 2011 había unos 575 millones de euros en depósitos y unos 600 millones en préstamos. Los modelos de intermediación financiera que se ofertan en el abanico de la denominada banca ética son distintos en sus orígenes y planteamientos pero coinciden en aspectos fundamentales: en lugar de la economía especulativa promueven la economía real en el entorno más cercano, practican la transparencia, ya que publican todas las inversiones, y orientan sus operaciones hacia los beneficios sociales y medioambientales.

Puedes ver el programa “Finanzas Éticas” en A La Carta.

“Hacia unas finanzas éticas al servicio de los pueblos”.

Momento de la intervención.

[El pasado 5 de marzo, en el marco del Ciclo de los Lunes de los Derechos Humanos, invitamos a tres expertos a hablarnos de finanzas éticas en el momento actual. Uno de los invitados, Jordi Marí, nos ha facilitado el texto de su intervención, que hacemos extensible a través de este blog].

¿Qué son las finanzas éticas y de dónde vienen?

Me gusta entender las finanzas éticas como un movimiento nacido de las demandas de los grandes movimientos sociales (pacifista, ecologista) para tratar de salvar la contradicción de ver cómo su dinero, a sus entidades financieras, estaban trabajando en la dirección contraria a sus planteamientos.

Se trata pues de un movimiento de comienzo basado en la idea «con mi dinero, no» pero que camina hacia una propuesta mucho más interesante que es “con mi dinero, sí”.

Es decir, según la terminología empleada en el mundo de las finanzas éticas, estamos hablando de la utilización de criterios negativos (armas, medio ambiente, vulneración de derechos humanos,…) para excluirlos del ámbito de actuación, o de criterios positivos (economía social y solidaria, inclusión socio-laboral de colectivos desfavorecidos, …) para escogerlos como ámbitos de actuación. En el planteamiento positivo es donde, por suerte, encontramos en la mayoría de iniciativas de las finanzas éticas en Cataluña.

Por lo tanto, podríamos resumir que las finanzas éticas nos proponen recuperar el papel de la intermediación financiera (que no tiene porque ser negativo per se) incorporando criterios éticos para definir el destino de los recursos intermediados y el comportamiento de las entidades. Además de añadir un aspecto clave: un objetivo de maximizar su impacto social (no el beneficio económico) y una manera de trabajar realmente rompedora en el mundo de las finanzas: la transparencia.

A partir de aquí, hay una parte muy significativa de las finanzas éticas que también aportan un cuestionamiento profundo sobre la estructura de propiedad de estas iniciativas (apostando por la propiedad colectiva) y por una forma de gestión democrática. Y no puedo, ni quiero, ocultar que a mí me parecen las más interesantes.

¿Qué aportan las Finanzas Éticas?

Esencialmente aportan un conjunto de instrumentos para canalizar recursos hacia la financiación de la economía social, entendida en sentido muy amplio.

También aportan soluciones para todas aquellas personas y entidades que no quieren ver su dinero involucrados con los negocios de la banca tradicional.

Y, finalmente, a menudo aportan soluciones para las personas y entidades (cada vez más numerosas) excluidas del sistema financiero tradicional.

Como os decía, las finanzas éticas nacen para evitar ciertos usos de nuestro dinero y, se convierten, esencialmente, instrumentos para canalizar nuestros recursos estables (ahorros) en capacidad de financiación estable para entidades de economía social.

Después a medida que las entidades se van consolidando, les pedimos más cosas. Que no sólo nos ofrezcan financiación, sino también instrumentos de inversión, capital riesgo, capital semilla … y que no sólo ofrezcan servicios a las entidades, sino también a las personas: cuentas corrientes, tarjeta de crédito, crédito hipotecario, sistemas de previsión …

Y, en definitiva, dejadme añadir que en mi opinión aportan una brizna de esperanza y honestidad en el mundo financiero. Que no sobra.

¿A quién benefician?

Me atrevería a decir que benefician a todos. En la economía social y solidaria, para poner los recursos necesarios a su alcance. A menudo y especialmente estos días, son los únicos en ofrecer financiación o aquellos que lo ofrecen en mejores condiciones.

También nos benefician, de forma evidente, a todas aquellas personas que queremos evitar que nuestros ahorros sirvan a los intereses de la banca tradicional y a todas aquellas que queremos que nuestros ahorros se dediquen precisamente a potenciar nuestra economía social y solidaria.

Y estoy profundamente convencido de que benefician al conjunto de la sociedad en la medida que una sociedad con una economía social y solidaria potente resulta mucho más justa, humana y sostenible.

Y dejadme que añada una reflexión en este punto. Las finanzas éticas son imprescindibles para conseguir que la economía social y solidaria crezca y, por tanto, a mi entender, tienen una importancia estratégica capital para todos aquellos que trabajamos por la transformación social.

¿En qué se diferencian del sistema financiero que conocemos?

Con lo que he dicho hasta ahora, resulta evidente que se diferencian mucho del sistema financiero tradicional en los objetivos, en las prácticas, … pero para apuntar algo menos positivo, y haciendo un poco de autocrítica, también se diferencian, y mucho, en la extraordinaria debilidad en términos de volumen relativo. Y aquí me gusta hacer referencia al principio de acción significativa al que a menudo hace referencia Peru Sasia del Proyecto Fiare: las finanzas éticas deben ser ambiciosas y perseguir la acción más significativa posible.

Ayer, por casualidad, recuperaba mi primera intervención en un medio de comunicación, como director de FETS. Era una tertulia con Arcadi Oliveres y Ángel Font y me fijaba muy especialmente en una idea que destacaba el Ángel Font y que a menudo recuerda Joan Antoni Melé: las entidades financieras se mueven en función de la demanda que perciben de sus clientes.

Ángel Font explicaba cómo fue la primera persona (la única?) Al pedir un plan de pensiones ético en su oficina, así como mi padre, hace pocos días me contaba que había sido el primero (el único?) en contratar un fondo de inversión ético y solidario a su …..

A mí todo esto me hace pensar en la necesidad imperativa de compartir una estrategia como sector con dos ideas muy claras: trabajar mucho la educación y la sensibilización y avanzar para tener cada día una oferta de alternativas más fácilmente elegibles para una gran parte de la población.

Los niveles de conocimiento de lo que representan las finanzas éticas son aún muy bajos: menos del 3% manifiesta conocer las finanzas éticas según un estudio de FETS el año 2011 y, en cambio, según un estudio de Economistas sin fronteras hace unos cinco años, más del 80% de la población quisiera que sus ahorros no tuvieran ninguna relación con empresas relacionadas con la industria armamentística o con empresas acusadas de vulnerar los derechos humanos en algún lugar del mundo. La paradoja es que la mayoría trabajan con entidades financieras que no aplican estos criterios y desconocen la existencia de otras opciones que les permitirían ser coherentes con lo que manifiestan.

Caminar hacia la construcción de una propuesta que sea más fácilmente elegible para aquellos que no están firmemente convencidos e implicados en la construcción de la banca ética cooperativa también sería importante para dar un salto adelante y ser capaces de luchar en un mercado salvaje, en una cierta igualdad de condiciones.

¿Qué realidad existe en Cataluña?

En Cataluña son muchas las iniciativas que tratan de abrirse camino en este mundo de la ética y las finanzas. Encontramos desde las más “informales” hasta las más formales. Desde las más innovadoras hasta otras con una larga tradición.

Lo que realmente me parece importante es que la mayoría de ellas entendiera la importancia de trabajar para construir un verdadero Sistema de Finanzas Éticas bien articulado, una idea muy trabajada desde FETS y especialmente compartida con Jordi Via. La realidad es que nos resulta fácil y cómodo hablar de cooperar pero nos cuesta un montón llevarlo a la práctica y, mientras tanto … ¿Cuáles son las principales entidades financieras de las entidades de economía social? ¿Y de la gente con sensibilidad social? Pues aquí tenemos un reto bien claro.

Una pequeña relación de entidades vinculadas a las finanzas éticas

–        Las CAF (comunidades autofinanciadas)

–        El proyecto de Caja Cooperativa sin intereses nacido del movimiento 15-M.

–        Algunas iniciativas de crowdfunding.

–        Los inversores o grupos de inversores sociales.

–        El microcrédito social: muy especialmente la pionera Acción Solidaria Contra el Paro, pero también en plataformas muy jóvenes como 1×1 microcrédito.

–        Los seguros éticos o solidarios.

–        Algunas mutuas aseguradoras.

–        Sociedades de Garantía Recíproca como Oinarri.

–        Sociedades de Capital Riesgo: como SICOOP, Crea …

–        Cooperativas de servicios financieros

  • Coop 57
  • Oikocrèdit

–        Proyectos de banca ética

  • Triodos Bank
  • Proyecto Fiare

–        Algunas de las apuestas o movimientos de alguna Caja de ahorros pequeña y de la banca cooperativa:

  • Caja de Ingenieros
  • Caja Laboral
  • Cajamar
  • Caixa Pollença
  • Crédit Coopératif

Y veremos pronto movimientos más agresivos procedentes de la banca tradicional, que ya empieza a presionar con conceptos como la banca cívica, las finanzas o la banca social, a introducir la ética en su comunicación y a hablar de inversiones con impacto social o de apoyo a los emprendedores sociales, como si fuera el que guía su actividad principal.

Todo ello resulta esperanzador, nacen entidades y crece la sensibilidad de la ciudadanía, pero también resulta aún insuficiente, como se encarga periódicamente de recordarnos el Observatorio de las Finanzas Éticas con los datos de su barómetro, donde las finanzas éticas todavía representan una parte ínfima de nuestro mercado financiero.

Dos reflexiones finales

Hemos hecho buena parte del camino, pero tenemos mucho camino por recorrer y necesitamos cooperar más y pensar a largo plazo.

Las movilizaciones actuales en todo el mundo aportan otra brizna de esperanza.

Levantar la voz, quejarnos y manifestarnos es esencial e imprescindible. Pero también es insuficiente si no pasamos a la acción. Hoy leía que en Estados Unidos, según un estudio realizado por un centro llamado Javelin, la iniciativa del Bank Transfer Day promovida por el Occupy Movement consiguió que en 3 meses 5,6 millones de ciudadanos norteamericanos cambiaran su dinero de entidad financiera. No hacia entidades de banca ética, pero sí hacia entidades más pequeñas o locales. Para mí es un gran ejemplo del tipo de acción que se puede hacer, de la receptividad por parte de la gente y de la necesidad de darnos a conocer y convertirse en opciones elegibles para la mayoría de la gente.

En el mismo sentido, también me ha parecido interesante la propuesta del www.moveyourmoneyproject.org y mucho más cerca, la iniciativa de las asambleas del distrito de Sarrià – Sant Gervasi, que se han marcado como uno de sus objetivos, conseguir que un 5% de su población abra una cuenta o se haga socia de alguna entidad de banca ética.

El título del encuentro de hoy “Hacia unas Finanzas Éticas al servicio de los pueblos” me ha hecho pensar en una charla que hizo Ugo Biggeri, presidente de la Banca Popolare Etica en Bilbao hace unos días. Ugo reivindicaba la necesidad de recuperar el valor de las relaciones humanas en nuestra sociedad y, por tanto, también una dimensión más humana de las finanzas. Volver a círculos de financiación vinculados a nuestros círculos de relaciones humanas para poder recuperar valores esenciales como el de la confianza y tener muy presente, que en un momento como el actual, en el que se debilitan las estructuras del estado del bienestar, necesitamos construir salidas colectivas y mutualistas.

Tenemos que pasar a la acción, dejar de ser espectadores para ser protagonistas.

Jordi Marí.

Fuente: El bloc de Cristianisme i Justícia.

Stéphane Hessel: “Hay que darle suficiente espacio a la economía social y solidaria”.

Stéphane Hessel es un duro crítico de las inequidades que del mundo; sin embargo, no pierde la confianza en el ser humano.

A los 93 años Stéphane Hessel ha comenzado una revolución global conocida como los ‘indignados’. Mientras tanto, el hombre del año para la revista “Time” ha sido el manifestante, en referencia a hechos como la primavera árabe, la ocupación de Wall Street o la Plaza del Sol en España. Y el diario inglés “The Guardian” eligió a Camila Vallejo, la dirigente estudiantil chilena.

Stéphane Hessel participó junto al general Charles de Gaulle en la liberación de Francia en la ocupación nazi y salvó de morir hasta cuatro veces en los más temibles campos de concentración. Lideró el equipo que redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos y ahora nos advierte acerca del peligro que enfrentamos como civilización y como planeta por la desmedida ambición del 1% de la población que no tiene reparos en condenar a la pobreza al 99% restante.

¿De dónde cree que proviene la idea occidental de progreso?
Progreso fue una palabra muy clara para occidente, por lo menos, los últimos tres siglos. A finales del siglo XX sentimos que ya no era posible seguir en la misma dirección. Ahora significa más y más producción, más y más consumo, más y más ganancias, más y más avances científicos. Todo esto terminó en una paradoja. No se podía continuar porque las capacidades de nuestro planeta son limitadas y no pueden ser explotadas ilimitadamente. Progreso no puede significar más, más, debería significar mejor, un mejor manejo del planeta y un mejor ambiente social y democrático.

¿Diría que la lavada salió más cara que la camisa?
No lo creo, soy optimista. El progreso fue importante, ha traído muchas cosas que necesitamos, aunque, por otro lado, ha ido demasiado lejos. Por eso ahora debe ser corregido. Corregir el progreso no significa que seremos pobres, no. No debemos pensar solo en el progreso material, sino también en el progreso espiritual. Hemos estado administrando nuestro planeta de manera incorrecta. Debemos cambiar nuestra sociedad haciéndola más justa, más generosa, más capaz de tomar en cuenta las necesidades de todos sus 8 mil millones de habitantes, si no el progreso será solo para el 1% y la pobreza para el 99% restante.

¿Qué deberíamos hacer para enfrentar el cambio climático?
Es esencial que todos los ciudadanos se unan y pongan presión sobre sus gobiernos para que superen el peso que las fuerzas del mercado económico y financiero le imponen. Estas fuerzas quieren que las cosas sigan como han venido el último siglo y no apoyan la idea de un cambio radical.

¿Qué ve de positivo y negativo en la idea de globalización?
El lado positivo es el enorme progreso en la intercomunicación. Esta nos permite ver los problemas en conjunto y no solo en un país. Debemos pensar globalmente pero actuar localmente. No obstante, en el mundo globalizado tanto las fuerzas económicas como las financieras no conocen límites ni fronteras, por lo que la ciudadanía también debe trabajar sin fronteras.

¿Qué piensa de que los valores individualistas hoy prevalezcan sobre los valores comunitarios?
Nos han creado un miedo hacia los valores comunitarios por la forma en cómo la ideología comunista se ha dado a conocer en algunas partes del mundo. Sin embargo, es obvio que la sociedad necesita de ambos y que cada individuo encuentre su propia moral y asuma su propia responsabilidad. Esto es algo que mi generación ha aprendido de un filósofo como Jean-Paul Sartre.

¿La humanidad debería usar más la ética para alcanzar sus fines? ¿Este fin sería una utopía?
Necesitamos un fin que no sea tan solo material. Necesitamos un fin espiritual que signifique que la ética sea parte de un posible futuro. Nos gustaría pensar en nuestro futuro como un hecho basado en ideales, en esperanza, y no solo en cálculos y presupuestos. Esto no significa necesariamente una utopía. La palabra utopía significa “en ningún lugar”, “u” significa “ningún”. Necesitamos una Intopía, necesitamos tener una visión del futuro que no sea imposible sino tan solo improbable. Muchas veces lo improbable se vuelve realidad.

Hoy que la globalización amenaza con una sociedad unidimensional, como diría Marcuse, ¿la lucha de clases no está más vigente que nunca?
Hay que tener mucho cuidado cuando Fukuyama dice que vivimos en un mundo libre del peligro del totalitarismo. La historia se mueve constantemente. Los últimos 10 años del siglo XX han tenido una enorme relevancia y un gran progreso. La caída del Muro de Berlín, Gorbachov, la integración europea, los Objetivos del Milenio , etc. Desgraciadamente, dos años después ocurrió el ataque a las Torres Gemelas y George Bush salió electo presidente. Sufrimos diez años de una seria crisis que demostró que no estamos yendo en la dirección correcta. Necesitamos pasar por una nueva década, del 2012 al 2022, donde trabajemos todos más conectados y unidos, poner énfasis en los Objetivos del Milenio, que todos los jóvenes peruanos presten atención a temas como el del agua, las energías renovables, los derechos de la infancia y la educación escolar, entre otros. Que cada uno escoja uno de estos objetivos y dedique su vida a alcanzarlo.

¿Las fuerzas fascistas aliadas al sector financiero amenazan los derechos civiles y humanos?
El peligro siempre acecha. Las fuerzas fascistas se encuentran aún presentes en algún lugar esperando el momento preciso para volver a ganar poder. Si hay una ventaja de mi pequeño libro “Indignaos”, es que la gente (principalmente los jóvenes) que lo ha leído y que salió a las calles, son personas que desean que la democracia prevalezca tanto sobre las fuerzas fascistas como sobre las financieras. A los intelectuales, que han jugado un gran papel, y a los científicos les compete un gran rol. No deben convertirse en científicos totalitarios como aquellos que actualmente trabajan en el campo de la nanotecnología. El valor ético debe ser el núcleo de todo, núcleo tanto del mercado como de los gobiernos y de la ciudadanía.

El autoritarismo se ha sofisticado. ¿Ha ganado políticamente? ¿No deberíamos estar viviendo en una democracia?
Ciertamente, en el presente estamos viviendo lo que yo llamaría una oligarquía. Tan solo el 1%, los especuladores de Wall Street, son los que actualmente ejercen mayor influencia en la manera como estamos siendo gobernados y en la forma como vivimos. Debemos exigirle a nuestros gobiernos que sean más valientes para vencer la gran presión impuesta por las fuerzas del mercado. Hay que darle suficiente espacio a la economía social y solidaria, a la economía sin fines de lucro, a los intercambios entre productores. Debemos ganar un mayor espacio en nuestra sociedad global para que podamos luchar por una sociedad más democrática y menos oligárquica.

La biodiversidad y la diversidad cultural podrían ser los principales tesoros de la humanidad, pero cada proyecto totalitario trata de imponernos un pensamiento único. ¿Por qué hay siempre nuevas corrientes totalitarias, una tras otra?
Somos seres humanos (ríe). Todo ser humano tiene una parte despótica que lo hace desear ser más fuerte que otros y otra parte que, amorosa y generosa, se preocupa por los demás. Hay lugares donde se preservan los valores, donde los seres humanos se ven unos a otros de manera completamente distinta a como solemos vernos en este mundo individualista. Estos valores son preciosos, son un tesoro. Y así como mencionaste la biodiversidad, acá podemos ver el tesoro de la diversidad cultural. Aprendamos el uno del otro. Nunca pensemos que hemos encontrado la respuesta absoluta y que los demás deberán hacer lo que nosotros digamos que está bien. Cada pueblo tiene derecho a decidir su futuro. Esta es la forma de vivir todos juntos, respetándonos mutuamente y tratando de construir un mundo mejor.

LA FICHA
Nombre: Stéphane Hessel
Profesión: Diplomático y político francés
Nacimiento: Octubre, 1917
Obra: “¡Indignaos!”, “¡Comprometeos!”, “Mi baile con el siglo” y “El camino de la esperanza”.

Fuente: Portal de Economía Solidaria.