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Firma de convenio con la Diputación de Valladolid dentro de su Plan Impulso 2016

El lunes 13 de junio 2016, representantes de la Asociación FIARE CyL participaron en la presentación pública del Plan Impulso 2016 de la Diputación de Valladolid. Esta iniciativa supone la puesta en marcha por parte de la administración provincial de varias líneas de actuación enfocadas al estímulo del espíritu emprendedor y el apoyo a las personas emprendedoras de la provincia.

Dentro del plan impulso 2marco de este Plan Impulso 2016, la Asociación FIARE Castilla y León ha firmado un convenio con la Diputación de Valladolid , para la gestión de un Fondo para emprendimiento social en la provincia, dotado con 50.000 euros. El objetivo del fondo es impulsar la creación de empresas, en el entorno rural, a través de proyectos de autoempleo o de emprendimiento social.

A través de este Fondo se prestará apoyo financiero a aquellas personas que, sin poder ofrecer garantías reales, sí cuenten con un aval moral, entendido éste, en el marco del convenio, como el respaldo procedente de una entidad de apoyo, que se basa en la confianza en la persona y en la viabilidad económica y financiera del proyecto. Por ello, se tendrán en cuenta criterios de sostenibilidad económica y ético social.

Las personas beneficiarias de estas ayudas serán personas físicas y/o jurídicas residentes en alguno de los municipios de la provincia de Valladolid de menos de 20.000 habitantes, que presenten un proyecto de actividad económica con un impacto social, medioambiental o cultural positivo, que fomente en la ciudadanía la capacidad para desarrollar actividades económicas tanto de autoempleo como de ampliación o consolidación de una nueva línea de negocio dentro de la ya existente. El Importe de las ayudas reintegrables será hasta un máximo de 5.000 €.

LAS FINANZAS LOCALES ALTERNATIVAS SE ARTICULAN EN UNA ESTRATEGIA COMÚN.

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La red estatal de finanzas alternativas y solidarias, que agrupa a organizaciones del estado español (Andalucía, Castilla y León, Cataluña, C. Valenciana, Extremadura, Navarra y Galicia), ha celebrado su tercer encuentro en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Estas iniciativas promueven la utilización del ahorro de personas que se comprometen a prestarlo a proyectos de economía solidaria. Estas ayudas abarcan desde el apoyo a empresas para el sostenimiento y la creación de empleo y autoempleo estables, hasta la cobertura de necesidades básicas de personas en situación o riesgo de exclusión social.

Durante los días 20 y 21 de septiembre representantes de once organizaciones, que agrupan a medio centenar de entidades, se han reunido para compartir experiencias y seguir trabajando en el proceso de confluencia iniciado hace ya tres años.

El programa de trabajo ha incluido el circuito de las finanzas locales alternativas, las posibilidades y límites de la actividad parabancaria en el marco de las finanzas éticas, y su vinculación y sinergia en el sistema de finanzas construido desde  Fiare – Banca ética. 

Estas iniciativas de financiación alternativa se enmarcan en el denominado mercado social, que conecta a productores, distribuidores, consumidores y financiadores en redes de apoyo mútuo. Además, potencia la visibilidad, la legitimidad, la viabilidad y  la sostenibilidad de estas alternativas solidarias de transformación económica y social. 

La economía solidaria comparte los principios de equidad, trabajo digno, sostenibilidad ambiental, cooperación, sin ánimo de lucro y compromiso con el entorno. La actividad financiera es un elemento clave en el soporte a este tipo de iniciativas.

Bajo estos criterios, este encuentro de trabajo ha posibilitado el acuerdo para la constitución como asociación estatal de las finanzas alternativas y solidarias, y su incorporación a la Fundación Fiare.

Fuente: Economía Solidaria

¿Hacia el reconocimiento de la Economía Solidaria?

¿Quién quiere cambiar el mundo? / Icavot

De la opacidad a la emergencia

En su progresiva andadura, la economía solidaria se encuentra confrontada con su reconocimiento por parte de las instituciones. Estas, de forma creciente ya no pueden o ya no quieren seguir ignorándola. El conjunto de la economía social y sus variadas familias (cooperativas, asociaciones, mutualidades, fundaciones) ya ha recorrido gran parte de este camino, no sin potencialidades, límites y contradicciones, que le ha llevado a afirmar su identidad entre el mercado y el estado. En muchos países de Europa y aun de de fuera de ella, la economía social se encuentra representada en múltiples Consejos, Comisiones y plataformas institucionales e incluso en los órganos gubernamentales. Ha conseguido romper, hasta cierto punto, el esquema de representación tripartito compuesto por gobierno, empresarios y sindicatos con el que se intentó ordenar la vida económica y social después de la segunda guerra mundial. No se trata aquí de hacer un balance de este itinerario del reconocimiento institucional, sino más sencillamente señalar que no estaría de más aprender del mismo, reflejado en el creciente número de leyes que lo canalizan, ahora que en el horizonte de la economía solidaria se abren perspectivas de afirmación institucional.

En efecto, la economía solidaria, a veces de la mano de la economía social, a veces de forma independiente, en otras conjuntamente, empieza a asomar la nariz en la arena de los actores socioeconómicos. Y como no podía ser de otra manera, esto genera debates estimulantes, de los que vale la pena hacerse eco. Para unos, la economía solidaria debería ser mucho más fuerte para entrar con garantías en esta escena. Para otros, hay que hacer demasiadas concesiones, los costes son demasiado altos y los riesgos de integración demasiado fuertes. Para los de más allá, es un proceso inevitable que exige reforzar los propios signos de identidad. Para los de más acá, hay que mantener una opacidad frente a la mirada del poder, mientras que la creciente emergencia permite llegar a más gente y madurar como movimiento. Por fin, no faltan los que ven, en el posible reconocimiento institucional, una ocasión para obtener más medios y asegurarse unos lugares de trabajo profesional. Este debate que se plantea en todos los niveles territoriales, desde algunas comisiones consultivas de las organizaciones especializadas de las Naciones Unidas hasta los órganos estatales y en la administración pública local, está lejos de cerrarse.

Precisamente, la mesa redonda convocada por la Universidad Popular y Ciudadana, celebrada en París en el pasado día 10 de Abril se llevaba cabo bajo el lema “hacia el reconocimiento de la economía social y solidaria”. El lugar, el impresionante edificio del Centro Nacional De Artes y Oficios (CNAM), en pleno centro de París y la presencia del Administrador General de esta peculiar universidad no podían ser más institucionales. Además estaba prevista que asistiera el Ministro Francés, Delegado de la economía social y solidaria. No pudo acudir ya que unos días antes había dejado de serlo, debido a la recomposición del gobierno, ahora presidido por Manuel Valls. La nueva ministra, procedente del mundo asociativo, tampoco podía participar, habiendo sido nombrada un día antes. En cualquier caso, sus ausencias fueron substituidas por la directora del Laboratorio francés de la Economía Social y Solidaria que fue definido por su carácter de Think Tank de la misma.

Ella argumentó en favor de la ley recientemente aprobada. La situó en el proceso de renovación y coordinación, cuyo momento culminante fueron los Estados Generales de la economía social y solidaria realizados el año pasado y que reunieron a más de 5.000 personas. No sin admitir ciertos límites, según su opinión, esta ley permite que se pase de una fase dominada por la economía reparadora a otra que inscribe a la economía social y solidaria en una política económica transformadora.

El director del Departamento de Derecho, Intervención Social, Salud y Trabajo del CNAM mostró las conexiones entre los distintos modos de intervención social y más en particular los del trabajo social y la economía social y solidaria. Tonino Perna, activo animador de la economía “solidale” Italiana y profesor en la universidad de Mesina, explicó la dinámica de estas iniciativas en la península transalpina y más en particular en el Sur de este país donde se estaría produciendo una creciente implicación de las autoridades municipales. Antonio David Cattani, profesor de la Universidad de Porto Alegre en Brasil y coordinador de un itinerante diccionario de “Outra Economia” ya publicado en su país , en Argentina, en Portugal, en Francia y ahora en Inglaterra, aludió al censo de más de 20.000 unidades de la economía solidaria en un país donde no habría tradición de economía social, a la presencia de un Secretario de Estado dentro del Gobierno Federal, del Forum y a la gran cantidad de normativas estatales que promocionan a la economía solidaria. Insinuó que esta, después de su considerable fase expansiva, entraría ahora en un cierto estancamiento.

Jordi Estivil

Fuente: Blog Idearia

La economía solidaria se organiza para transformar el Mercado

Las representantes de las diferentes entidades posan después de firmar el acuerdo.

El viernes 14 de febrero se ha constituido en Zaragoza la Asociación de Redes de Mercado Social, que aglutina a las redes y entidades más representativas de la economía solidaria y consumo responsable del estado.

Tras varios años de reflexión, debate, conocimiento mutuo y colaboración entre entidades que trabajan por el consumo responsable y la economía solidaria en el estado, el pasado viernes 14 de febrero se constituyó formalmente la Asociación de Redes de Mercado Social de ámbito estatal, como primer paso hacia la constitución de una Cooperativa de Servicios del Mercado Social.

Las entidades promotoras constituyentes de esta Asociación son REAS Red de Redes, Coop57 (Servicios financieros éticos y solidarios), Fundación Fiare (Banca ética), Seguro ético y solidario CAES, Som Energia (cooperativa de energías renovables), Centro de Información e Investigación en Consumo (editores de la revista Opciones), Ecologistas en Acción (300 grupos ecologistas confederados), Diagonal (periódico quincenal de actualidad crítica) y los mercados sociales de cuatro territorios representados por Aragón, Euskadi, Navarra y Madrid. Entre todas estas organizaciones suman más de 50.000 personas socias, 10.000 trabajadoras contratadas y más de 1.500 entidades organizadas alrededor de la economía solidaria.

Susana Ortega, del Mercado Social de Aragón destaca de esta iniciativa que “se pretende crear espacios de coordinación y cooperación entre redes y entidades que fomenten una producción y un consumo justo, ecológico, inclusivo, social y solidario y promover los instrumentos necesarios para desarrollar mercados sociales que pongan en el centro de las relaciones económicas a las personas y que fomenten prácticas más justas y democráticas, comprometidas con el entorno y basadas en la satisfacción de necesidades reales.”

Por su parte Fernando Sabín del Mercado Social de Madrid apunta a que “los diferentes mercados sociales conectados en la Asociación funcionan como una red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios” y añadea que “está constituida por empresas y entidades de la economía social y solidaria junto a consumidores y consumidoras, individuales y colectivos.”

Son varias las herramientas que ya están en marcha de cara al desarrollo de la Asociación de Redes de Mercado Social, herramientas como la certificación participativa, monedas complementarias, lugares de encuentro entre consumidores y empresas, además de puntos de distribución y logística alternativos. “Con estas herramientas queremos entre todas, ayudar a crear nuevas empresas, productos o ramas de actividad donde ahora mismo la economía solidaria no se haya presente, con el objetivo de cubrir una parte significativa de nuestras necesidades desconectando de la economía capitalista tanto como sea posible”, explica Clara Soler de Fiare.

El Mercado Social se centralizará en el portal konsumoresponsable.coop, “como espacio de referencia que aúna información, formación, denuncia y un catálogo con productos y servicios de economía solidaria de ámbito estatal y territorial donde próximamente podrá visualizarse de una manera integrada una amplia y diversa oferta de productos y servicios que hagan más accesible y sencillo ejercer desde las empresas, la administración pública o la ciudadanía un consumo responsable y diferenciado en valores y principios al de la economía capitalista”, detalla Leire Álvarez de REAS Euskadi.

Para ampliar información: www.mercadosocial.net

Fuente: Economía solidaria

La Feria de Economía Solidaria, una apuesta por la visibilidad

Durante el otoño se han celebrado las Ferias de Economía Solidaria en Bilbao y Barcelona. Dos ocasiones para observar el compromiso de la ciudadanía en la extensión de nuevos modelos de producción, distribución y consumo.

En Bilbao se organizó a mediados de noviembre en la plaza y el mercado del Ensanche. Se aprovechó el momento para presentar públicamente el Mercado Social, una red de producción, distribución, financiación y consumo de bienes y servicios producidos bajo criterios de equidad, sostenibilidad ambiental y democracia. 4.561 personas pasaron por la feria en ese día y medio. Personas de todas las edades, curiosas, consumidoras responsables, inquietas, conocidas muchas, desconocidas muchísimas más. Más de 400 participaron en las charlas y talleres y 550 niños y niñas en las actividades infantiles. Todas estas personas dieron sentido a la realización de la feria y a la existencia del Mercado Social de Euskadi, que pone en práctica, como decía el lema de la feria, otra economía para una vida mejor.

En Barcelona 184 empresas de economía social conformaron el espacio de la Feria en el antiguo recinto de la Fabra i Coats a finales de octubre. Durante los dos días la visitaron alrededor de 12.000 personas y se organizaron más de 200 talleres y charlas. La Feria funcionó íntegramente con la moneda social y alternativa Ecosol como único medio de pago dentro del recinto. En la edición anterior se cambiaron unos 17 mil euros a ecosoles y este año 37 mil. La idea central es insistir en al posibilidad de cambiar el mundo a través de nuestro consumo diario y reforzar la idea de que la economía debe estar al servicio de las personas.

Actualmente hay miles de personas comprometidas con este modelo de economía y la suma de nuevas personas consumidoras e impulsoras de iniciativas sociales impulsan diferentes salidas a la crisis y al propio modelo capitalista. Además es un buen espacio para fomentar la intercooperación entre personas y organizaciones que creen que otra forma posible está en marcha.

Fuente: Fiare

La economía solidaria, la educación popular y la formación

1.   Los retos. Uno de los desafíos más importantes que tenemos hoy en el ámbito de la economía social y solidaria, es que para transformar la sociedad actual no basta con que unas cuantas personas quieran, aunque sean una minoría cualificada, hace falta que haya muchas personas que quieran cambiarla y para eso tienen que tener claro por qué cambiarla. Y ese no es el caso. Si no ¿Cómo se explicaría que se mantenga este modelo de desarrollo a todas luces insostenible, que perjudica a la mayoría de la población que paga sus consecuencias?

Lo grave de la respuesta es que nos señala a nosotros mismos, a la población en general, como los propios cómplices reproductores día a día, víctimas y responsables a la de vez, de esta manera de funcionar la sociedad, conscientes o inconscientes, cómodos o incómodos, implicados o inhibidos. Podríamos afirmar que si existe la actual situación de injusticias, discriminaciones, abusos de poder, precariedad, etc., a nivel planetario, es porque hay una inmensa masa de personas que la sostienen.

Para que las personas quieran cambiar la sociedad a favor suyo, es necesario favorecer procesos de toma de conciencia de la realidad y compararla con sus aspiraciones más profundas y así una vez consciente de la enorme distancia entre lo que se siente y se quiere con lo que se está obligado a vivir, surge la motivación para actuar a favor de una sociedad más justa, más digna, más humana y más participativa.

Para ello, tenemos que superar el modelo de educación oficial, a imagen y semejanza del modelo de producción industrial, con los valores impuestos por la economía financiera dominante y en el respeto a la jerarquía establecida en el poder. Así la educación se controla desde el estado y se adoctrina a las personas en ese sentido, con un “pensamiento único”, de manera que se elaboran “paquetes” de datos y enseñanzas que todo el mundo tiene que asimilar y repetir para que el sistema económico siga funcionando sin ningún tipo de contestación. Tenemos que ir en la dirección contraria, porque la sociedad necesita de personas con el pensamiento divergente.

2.      La educación popular liberadora y la metodología de la formación. Recorrer ese camino precisa de una educación transformadora que desarrolle nuestra capacidad de construir experiencias democráticas y pluralistas que combatan el  pensamiento único y generen el pensamiento propio y pluralista de los ciudadanos. Dialogante, tolerante, sin certezas absolutas, investigador, abierto…

De acuerdo con Paulo Freire, este modelo de educación/formación…”concibe el conocimiento como arma de lucha. Se plantea la transformación del mundo por la acción del pueblo mismo, liberado a través de la educación…La educación como una actitud de tensión creadora que utiliza la imaginación para buscar soluciones realistas a las situaciones cotidianas. Las palabras tienen sentido cuando están encarnadas en la realidad de quien las pronuncia. Solo así, las palabras en vez de ser vehículo de ideologías alienantes se convierten en generadoras, en instrumentos de transformación auténtica… “Por eso la educación es un acto de amor y de coraje y es una práctica de la libertad, dirigida hacia la realidad, a la que no se teme, sino que busca transformarla…”

De hecho, en realidad nadie forma a nadie, porque para que haya formación tienen que darse tres elementos inseparables a tener en cuenta: a) la información (saber, conocer), b) la implicación (toma de conciencia), c) la aplicación (actuación acorde con la toma de conciencia)

a)  La información veraz, las ganas de saber, de aprender y adquirir conocimientos, de investigar y verificar. En definitiva para satisfacer el hambre de saber los porqués y los cómos de las cosas y las personas. Ese proceso precisa de informaciones al alcance, para satisfacer nuestra búsqueda de conocimientos y esta búsqueda también precisa de un método para seleccionar lo que queremos buscar. Aprender a informar e informarse. La información es la base de la que nos nutrimos para hacernos una idea de la realidad y opinar sobre ella. Sin información no puede haber transmisión de conocimientos. El estar informado es clave para funcionar en la vida y no perder el horizonte, pero hay que seleccionar la información, para no atiborrarnos de noticias que ocupen toda nuestra capacidad y no nos deje espacio para lo fundamental.

Por eso es básico inculcar el rigor informativo, la verificación de los datos, contrastar la forma de interpretar esos datos. Esa información necesaria no siempre está a nuestra disposición y es preciso investigar donde está, así como, comprobar si la que tenemos es veraz.  De ahí la importancia de aprender a saber lo que queremos saber y no perdernos en las infinitas formas de asomarse a todo superficialmente, sin entrar en nada, porque no se puede profundizar en todo a la vez.

b) La implicación o conciencia de esa información, precisa de aprender a pensar, sentir y comprender lo que sabemos. Ese proceso de formación permanente no puede ser una simple acumulación de datos en nuestra cabeza o en el disco duro de nuestro ordenador. Es decir, no basta la información recibida si no sabemos trabajarla en nuestra mente y en nuestro corazón. La realidad nos implica de cualquier manera, por eso es importante que seamos conscientes de esa implicación, para que los datos e informaciones integradas nos ayuden a enfocar nuestra postura y compromiso con base suficiente para estar convencidos de lo que queremos.

Se trata de ejercitar la comprensión. Tenemos que aprender a pensar sobre esa información y sacar nuestras conclusiones. De manera que los datos adquiridos y verificados que nos vienen de afuera hacia dentro, transmitidos como información, no pueden dejarnos indiferentes. Es decir, ratifican o rectifican o aumentan nuestra visión de la realidad y tienen que provocarnos una toma de postura o de conciencia en nuestro interior.

Según P. Freire, la educación/formación liberadora o emancipadora  consiste en pasar de una conciencia ingenua a la conciencia crítica, es decir, “darse cuenta”. Y esa conciencia crítica, se adquiere a través del aprendizaje práctico que se hace al afrontar todas las vicisitudes diarias y en todos los ámbitos que vivimos en relación con los demás, con nuestro entorno y con la naturaleza, con la participación de todos, para gestionarlas a favor de todos.

c)  La aplicación. La información recibida y comprendida provoca en nosotros un estado de opinión, una toma de postura, que normalmente debe llevarnos a  una actitud vital, una reacción práctica y coherente, según nuestra opinión y conciencia. Eso supone una toma de responsabilidad respecto a nuestra vida cotidiana y lo que nos rodea, que también, forma parte de nosotros mismos.

La aplicación o compromiso ante esa realidad, que tenemos integrada a través de nuestra información y nuestra conciencia, precisa de aprender a actuar positivamente y organizarse para crear alternativas.  La verdadera formación es “praxis”, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo. Se trata de aprender a actuar positivamente y organizarse para crear plataformas de creación de soluciones alternativas. Perder el miedo a gestionar y asumir la cultura de la autogestión que es la cultura de los iguales en dignidad, derechos y deberes.

Estos tres elementos de información, implicación y aplicación, van juntos ya que por separado no son suficientes y pueden conducir a error y deformaciones. Es decir, que la información sin implicación no genera compromiso, ni participación, sino tertulianos; la implicación sin análisis basados en la información rigurosa, puede llevar a una actitud de sufrimiento sin perspectivas, ni alternativas y a errores de bulto en los objetivos y estrategias; la aplicación sin análisis y sin conciencia del por qué se hace puede derivar en puro activismo.

3.   Fijarnos indicadores de evaluación. Para verificar si nuestro método es transformador, necesitamos establecer y consensuar unos indicadores que nos permitan verificar si las personas crecen en conciencia de lo que son, si sus actitudes son abiertas, comprensivas, dialogantes, investigadoras y comprometidas con asumir las responsabilidades que les corresponden. Indicadores del proceso que permitan verificar a los “educadores” si ayudan a esa toma de conciencia y de responsabilidad o solamente, entretienen, dirigen, manipulan o refuerzan el pensamiento único.

Partiendo del contexto que nos rodea, donde la rutina impone su peso como una losa, es fundamental conectar con el interés de las personas, se encuentren al nivel que se encuentren de conocimientos y de conciencia sociopolítica.  Hay que partir de la sana aspiración de cada uno para estimular su iniciativa, su interés por cambiar y salir de la situación actual.

Enrique del Río

Fuente: Blog Idearia

El compromiso de la ciudadanía en la construcción de alternativas

Foto: 38 Toma la calle. #15M 2011. Santa Cruz de Tenerife / Jose Mesa Mataparda

Buena parte de los actuales proyectos vinculados a las finanzas éticas tienen una base cooperativa de gran calado. Probablemente este es uno de los elementos fundamentales de las organizaciones que trabajan en este ámbito, ya que su principal razón de ser es transformar la sociedad hacia un modelo mucho más justo e integrador. Las finanzas éticas no sólo implican la canalización de los ahorros de parte de la ciudadanía y organizaciones hacia proyectos que tengan un claro eje transformador sino que el propio proceso de desarrollo de las organizaciones de finanzas éticas, representa en sí mismo un cambio social.

Si examináramos algunos de los procesos de creación, desarrollo y consolidación de las organizaciones que tienen ámbito de actuación estatal, vemos que éstos surgieron de espacios de construcción alternativos de herramientas financieras al servicio de la Economía Social y Solidaria desde lo local.  El proceso de puesta en marcha y extensión de estos proyectos implicaba un compromiso de las personas que había detrás de ellos, que con su trabajo voluntario o remunerado estaban dispuestas a poner en marcha herramientas que fueran útiles y necesarias para completar uno de los ejes necesarios de nuestras sociedades, como es el de la gestión de las finanzas.

A lo largo de los últimos 15 años hemos sido capaces de montar un sistema que poco a poco ha ido dando respuestas a las diferentes necesidades surgidas -y seguramente sin respuestas inmediatas- a través de la perseverancia, la intercooperación y el trabajo por un objetivo claro. Ha sido gracias al compromiso de las personas y entidades involucradas que hemos erigido un sistema de organizaciones que poco a poco empiezan a ser una alternativa al sistema convencional de finanzas.

¿Qué nos ha sucedido con esta nueva crisis del sistema? La respuesta podría ser muy amplia pero la que nos interesa aquí es el nivel de compromiso de la ciudadanía. Muchas personas están hartas de tener el sentimiento de que el sistema económico vigente no cambiará, y precisamente éste es  uno de los pensamientos que debemos combatir desde las propias organizaciones que trabajamos en el ámbito la Economía Solidaria. Nuestro territorio está lleno de cientos de casos, donde la movilización ciudadana ha conseguido logros muy significativos en el proceso de construcción de alternativas desde lo local y debemos recordarlos y explicarlos continuamente para tener presente que el sistema dominante no es el único vigente.

El 15-M y la PAH son dos de las experiencias de movilización social más significativas de ámbito estatal, que precisamente responden a un espíritu de cambio y que a la vez requieren de tiempo, perseverancia y constancia para conseguir los fines propuestos. Por un lado el primero se proponía decir “no” a las decisiones de nuestros representantes políticos frente a la presión extranjera que intentaba conseguir un cambio en la orientación política del país. Sin embargo poco a poco han ido articulando, con diferencias según las ciudades, unos movimientos comunitarios de cooperación y construcción de alternativas en los barrios.  En el segundo caso, la PAH ha realizado un trabajo mucho más visible en los últimos años de crear una conciencia ciudadana sobre el derecho a la vivienda, ha frenado cientos de procesos de desahucios de personas que no tenían otra alternativa que quedarse en la calle y, en tercer lugar, ha denunciado algunos de los principales responsables del proceso de estancamiento en la modificación de las leyes que permiten que la legislación española sea una de las más retrógradas a nivel europeo.

¿Qué queremos decir con todo esto? Básicamente dos cosas. En primer lugar esta crisis nos está recordando nuestra condición de ciudadanía y por lo tanto, la necesidad de defender nuestros derechos frente a un sistema que sólo mira por defender el de unos pocos; y en segundo lugar el poder de la ciudadanía organizada para construir otros escenarios de relaciones sociales y económicas basados en los valores de la Economía Solidaria.

Las diferentes iniciativas que englobamos la Economía Solidaria son un ejercicio de democratización de la economía en el sentido más amplio de la palabra. Es decir para que todas las personas, sin importar su condición legal, aspecto físico o habilidades sociales, tengan la oportunidad de desarrollar unas condiciones de vida que la hagan digna como persona en igualdad de condiciones que las demás, tenemos que construir un sistema que defienda los intereses de todas. Y para esto necesitamos tener los objetivos claros en cada uno de los ámbitos del cambio y luego desarrollar virtudes como la paciencia, la constancia y la perseverancia para que a medio plazo demos un vuelco a la forma de operar del sistema. Incluso en un ámbito que podía parecer tan duro como es el de las finanzas lo estamos consiguiendo, pero sin el compromiso y lealtad de la ciudadanía es difícil desarrollar proyectos transcendentales que incidan en cambiar las estructuras y formatos de un sistema liberal que nos lo daba todo hecho y sin muchas preguntas a cambio.

Por este motivo es imprescindible profundizar el compromiso de la ciudadanía  en la construcción de alternativas al sistema capitalista dominante para mostrarnos a nosotros mismos la posibilidad de dar respuestas integradoras a las diferentes necesidades que tenemos como colectivo. Sin nuestro compromiso en apoyar las diferentes iniciativas estamos entregando nuestra cuota de poder al sistema y a sus intereses, que se aprovecha de todos aquellos despistados, que sin querer, a través del consumo y la desmovilización, permiten que el sistema continúe imponiendo sus reglas del juego.

Precisamente la propuesta del Mercado Social que se está desarrollando a nivel estatal en una serie de territorios, intenta dar respuesta a algunos de estos retos a través de incidir y acrecentar la intercooperación del propio sector así como buscando la ampliación a nuevos sectores de población. Por este motivo, necesitamos que más ciudadanía se sume también a este cambio de modelo y camine junto a nosotras en este proceso de desarrollo de nuevos modelos de organización social.

Nuestra base cooperativa debe ayudarnos a movilizar a las personas a implicarse en el circuito de construcción de alternativas que nos permita construir una sociedad más justa, desde la producción y consumo de bienes de primera necesidad, al tiempo de ocio y la gestión de las finanzas.

www.proyectofiare.com

Clara Soler Roig

Fuente: Blog Idearia