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LAS FINANZAS LOCALES ALTERNATIVAS SE ARTICULAN EN UNA ESTRATEGIA COMÚN.

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La red estatal de finanzas alternativas y solidarias, que agrupa a organizaciones del estado español (Andalucía, Castilla y León, Cataluña, C. Valenciana, Extremadura, Navarra y Galicia), ha celebrado su tercer encuentro en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Estas iniciativas promueven la utilización del ahorro de personas que se comprometen a prestarlo a proyectos de economía solidaria. Estas ayudas abarcan desde el apoyo a empresas para el sostenimiento y la creación de empleo y autoempleo estables, hasta la cobertura de necesidades básicas de personas en situación o riesgo de exclusión social.

Durante los días 20 y 21 de septiembre representantes de once organizaciones, que agrupan a medio centenar de entidades, se han reunido para compartir experiencias y seguir trabajando en el proceso de confluencia iniciado hace ya tres años.

El programa de trabajo ha incluido el circuito de las finanzas locales alternativas, las posibilidades y límites de la actividad parabancaria en el marco de las finanzas éticas, y su vinculación y sinergia en el sistema de finanzas construido desde  Fiare – Banca ética. 

Estas iniciativas de financiación alternativa se enmarcan en el denominado mercado social, que conecta a productores, distribuidores, consumidores y financiadores en redes de apoyo mútuo. Además, potencia la visibilidad, la legitimidad, la viabilidad y  la sostenibilidad de estas alternativas solidarias de transformación económica y social. 

La economía solidaria comparte los principios de equidad, trabajo digno, sostenibilidad ambiental, cooperación, sin ánimo de lucro y compromiso con el entorno. La actividad financiera es un elemento clave en el soporte a este tipo de iniciativas.

Bajo estos criterios, este encuentro de trabajo ha posibilitado el acuerdo para la constitución como asociación estatal de las finanzas alternativas y solidarias, y su incorporación a la Fundación Fiare.

Fuente: Economía Solidaria

Semana Universitaria Comercio Justo – Economía Solidaria, Valladolid.

Dentro de la Semana Universitaria por el Comercio Justo que organiza la Universidad de Valladolid (Uva), Fiare en Castilla y León participa en distintas jornadas que a continuación os detallamos:

Martes 6 de mayo. Presentación de FIARE.

19.00 horas

Aula 17 de la Facultad de Comercio (antes llamada Escuela de Empresariales, Paseo del Prado de la Magdalena)

Presenta el acto Luis Javier Miguel, Director del Área de Cooperación de la UVA. Ponente: Marcelino Flórez

 Jueves 8 de mayo. Vídeo-fórum con el documental de Setem “Con tu dinero”.

19.00 horas

Salón de actos de la Facultad de Comercio (antes llamada Escuela de Empresariales, Paseo del Prado de la Magdalena)

Ponentes: Victoria de Diego y Rosa Fernández

 Jueves 15 de mayo. Presentación de la iniciativa de finanzas éticas “Microfides” (*)

17.00 horas

Salón de actos del Centro Cívico Esgueva (antigua cárcel vieja), al lado de la Facultad de Comercio

Ponente: Irune Lekaroz

(*) Este acto lo convoca la Asociación FIARE Castilla y León, no forma parte de la “Semana universitaria”; por este motivo tendrá lugar en el centro cívico

 Jueves 15 de mayo. Mesa redonda sobre finanzas éticas

19.00 horas

Salón de actos de la Facultad de Comercio

  • FONDESVA: José Luis Ibáñez
  • Microfides (Pamplona): Irune Lekaroz
  • Créditos concedidos por la cooperativa de crédito FIARE: Javier Martín
  • Fondo de Solidaridad Paz y Esperanza (Granada): Beatríz Martín

¡Esperamos vuestra participación!

La intermediación financiera no tiene por qué ser un negocio

Foto: Euros / G CACAKIAN

Hace poco salieron las cifras de morosidad del sistema financiero español. En Coop57 también hicimos nuestros cálculos sobre qué cifras de morosidad teníamos al cierre del ejercicio anterior. En la comparación, las diferencias fueron significativas.

En el mes de diciembre de 2013, la morosidad del sistema financiero español llegó al 13,60% del total. A este porcentaje del 13,60% deberíamos sumarle los activos adquiridos por el SAREB, el “banco malo”. Muchos apuntan que, entonces, la morosidad real se situaría alrededor del 17%. Las cifras de morosidad de Coop57 a 31 de diciembre de 2013 se situaron en el 1,98% siendo unas siete veces inferior que las cifras oficiales. Y no es una cosa aislada de Coop57, sino del conjunto del sistema financiero ético. Según cifras elaboradas por el Observatorio de las Finanzas Éticas, en 2012, el conjunto de las finanzas éticas en el estado español tuvo una morosidad del 3’36%.

¿Por qué hay una diferencia tan grande entre unas cifras y las otras?

Razones hay muchas pero todo emana del objetivo que se persigue y como se persigue este objetivo.

El sistema financiero convencional basa su actividad en la búsqueda obsesiva del máximo beneficio y esto hace que se hagan inversiones arriesgadas, que se busque el beneficio rápido y por lo tanto se participe de manera profunda, por ejemplo, en hinchar una burbuja inmobiliaria que la economía española interpretó con desafortunada brillantez (mucha parte de la morosidad viene por los créditos fallidos en este sector). Coop57 es una cooperativa de servicios financieros éticos y solidarios. Lleva a cabo una tarea de intermediación financiera al querer captar ahorro procedente de la sociedad civil para canalizarlo a la financiación de proyectos de economía social y solidaria que generen impactos positivos para el conjunto de la sociedad y fomenten la creación, articulación y crecimiento de modelos económicos y sociales alternativos. El objetivo, aun realizando actividad financiera, no es económico sino que es social, buscando una trasformación en positivo.

Hemos visto el “que”, pero en el “cómo” también hay una diferencia fundamental de planteamiento. El sistema financiero convencional tiene como mecanismo para maximizar sus beneficios buscar la máxima rentabilidad en sus operaciones y por lo tanto se entra en una dinámica de pugnar con la parte prestataria para ver quién consigue mejores condiciones para su propio interés ya que el centro de gravedad de la organización es el capital. En Coop57, como en la economía social y solidaria, el centro de gravedad son las personas y las formas de organización son participativas y democráticas. Las empresas y entidades que reciben financiación de Coop57 son propietarias de Coop57 y saben perfectamente que no se quiere “hacer negocio” con ellas, sino que el objetivo es ayudarlas a que sus proyectos puedan cristalizar con éxito. Por lo tanto, no son dos partes, una frente la otra, que pugnan por una serie de condiciones, sino que la mesa es redonda y se buscan soluciones de manera conjunta.

Pero además de todo esto, el dinero prestado a empresas y familias desde el sistema financiero convencional está en su nivel más bajo desde 2006. Desde que estalló la crisis financiera, el grifo del crédito se ha cerrado de manera significativa con lo que la banca no está respondiendo a las necesidades de financiación de las empresas y familias españolas. En este contexto, el papel que deben jugar las finanzas éticas debe ser justamente el contrario: mantener y potenciar sus servicios financieros para dar respuesta a las necesidades financieras de las entidades de economía social y solidaria. A pesar de las dificultades económicas que atenazan a estas entidades, las finanzas alternativas deben seguir aumentando la concesión de préstamos para evitar que la falta de financiación acentúe su fragilidad. Todo ello, obviamente, comporta asumir riesgos. Las finanzas éticas no deben rehuir este riesgo, sino afrontarlo y, a la vez, garantizar al máximo los ahorros de las personas que han confiado en ellas. Se trata de un equilibrio difícil, que sólo puede mantenerse si se desarrollan fórmulas de implicación social y se aplican modelos cooperativos, mutualistas y de intercooperación.

La confianza, flexibilidad y adaptabilidad a las necesidades dinámicas y cambiantes de las entidades socias que reciben financiación son elementos claves (y no económicos) para entender las cifras de morosidad de Coop57. Desde que estalló la actual crisis financiera, en 2008, Coop57 ha concedido casi 1.000 préstamos por valor de más de 35 millones de euros. Y lo más importante: se han denegado poquísimas solicitudes de financiación. Si un préstamo no se ve claro, no se deniega directamente. Se buscan, conjuntamente, las soluciones para poder concederlo. La cifra de la morosidad no tiene sentido por sí sola si no se entiende que es baja debido a la confianza y a la capacidad de adaptarse a las necesidades de las entidades. La cifra de morosidad, cobra sentido cuando se entiende que la intermediación financiera no tiene por qué ser un negocio, sino un servicio en beneficio de la entidad que lo recibe y en beneficio de su actividad que acabará revertiendo en el interés del conjunto de la sociedad.

Cuando el objetivo es la construcción de herramientas colectivas al servicio de este colectivo, cuando las relaciones no son meramente económicas, cuando se da importancia a la confianza y al conocimiento mutuo, cuando se da importancia al hecho de disponer de una base social fuerte e implicada o de estar entrelazadas unas con otras, la efectividad de la actividad económica se demuestra mayor. Actualmente, en Coop57 tenemos 365 préstamos en activo de los que sólo 8 conforman la morosidad de la entidad. Esta efectividad se da, en gran medida, por mecanismos y lógicas no económicas.

Fiare, más cerca de la operativa bancaria plena

La entidad de finanzas éticas empezará a ofrecer servicios básicos de banca (cuenta corriente y tarjeta de débito) a las personas y entidades socias a partir de septiembre de este año.

El pasado fin de semana se celebraba en Barcelona la III Asamblea Anual de Fiare. La entidad de finanzas éticas Fiare se encuentra en la última fase del proceso de integración con la italiana Banca Popolare Ética (BPE). Desde el grupo local de Fiare de Madrid informan que será en el cuarto trimestre de 2014 cuando podrán empezar a ofrecer servicios básicos de banca (cuenta corriente y tarjeta de débito) a las personas y entidades socias.

Esta fecha de inicio se ha ido retrasando debido a la complicada situación bancaria española, que ha llevado a Fiare establecer una alianza estratégica con la italiana Banca Popolare Ética, y la ampliación de la licencia de BPE para operar en España a través de una sucursal que será gestionada desde la cooperativa. Dicha sucursal está localizada en Bilbao y, para complementar sus servicios, se cuenta con varios empleados que prestan servicios por todo el territorio español, así como una estructura de grupos locales que canaliza la participación de las personas y entidades socias.

Según datos de la entidad, a finales de febrero, el Proyecto Fiare contaba con 4.933 socias, 4.402 personas físicas y 531 organizaciones, que habían desembolsado 4,7 millones de euros de capital social. La operativa bancaria, a través de Banca Popolare Ética, había alcanzado en diciembre de 2013 unos 39,3 millones de euros en depósitos captados y 33 millones de euros en créditos concedidos. El proyecto sigue en plena expansión con el objetivo de posicionarse como una alternativa desde la economía solidaria a las entidades bancarias convencionales. Con el comienzo de la operativa bancaria plena, se prevé que estas cifras vayan en aumento.

Fuente: Diagonal

El compromiso de la ciudadanía en la construcción de alternativas

Foto: 38 Toma la calle. #15M 2011. Santa Cruz de Tenerife / Jose Mesa Mataparda

Buena parte de los actuales proyectos vinculados a las finanzas éticas tienen una base cooperativa de gran calado. Probablemente este es uno de los elementos fundamentales de las organizaciones que trabajan en este ámbito, ya que su principal razón de ser es transformar la sociedad hacia un modelo mucho más justo e integrador. Las finanzas éticas no sólo implican la canalización de los ahorros de parte de la ciudadanía y organizaciones hacia proyectos que tengan un claro eje transformador sino que el propio proceso de desarrollo de las organizaciones de finanzas éticas, representa en sí mismo un cambio social.

Si examináramos algunos de los procesos de creación, desarrollo y consolidación de las organizaciones que tienen ámbito de actuación estatal, vemos que éstos surgieron de espacios de construcción alternativos de herramientas financieras al servicio de la Economía Social y Solidaria desde lo local.  El proceso de puesta en marcha y extensión de estos proyectos implicaba un compromiso de las personas que había detrás de ellos, que con su trabajo voluntario o remunerado estaban dispuestas a poner en marcha herramientas que fueran útiles y necesarias para completar uno de los ejes necesarios de nuestras sociedades, como es el de la gestión de las finanzas.

A lo largo de los últimos 15 años hemos sido capaces de montar un sistema que poco a poco ha ido dando respuestas a las diferentes necesidades surgidas -y seguramente sin respuestas inmediatas- a través de la perseverancia, la intercooperación y el trabajo por un objetivo claro. Ha sido gracias al compromiso de las personas y entidades involucradas que hemos erigido un sistema de organizaciones que poco a poco empiezan a ser una alternativa al sistema convencional de finanzas.

¿Qué nos ha sucedido con esta nueva crisis del sistema? La respuesta podría ser muy amplia pero la que nos interesa aquí es el nivel de compromiso de la ciudadanía. Muchas personas están hartas de tener el sentimiento de que el sistema económico vigente no cambiará, y precisamente éste es  uno de los pensamientos que debemos combatir desde las propias organizaciones que trabajamos en el ámbito la Economía Solidaria. Nuestro territorio está lleno de cientos de casos, donde la movilización ciudadana ha conseguido logros muy significativos en el proceso de construcción de alternativas desde lo local y debemos recordarlos y explicarlos continuamente para tener presente que el sistema dominante no es el único vigente.

El 15-M y la PAH son dos de las experiencias de movilización social más significativas de ámbito estatal, que precisamente responden a un espíritu de cambio y que a la vez requieren de tiempo, perseverancia y constancia para conseguir los fines propuestos. Por un lado el primero se proponía decir “no” a las decisiones de nuestros representantes políticos frente a la presión extranjera que intentaba conseguir un cambio en la orientación política del país. Sin embargo poco a poco han ido articulando, con diferencias según las ciudades, unos movimientos comunitarios de cooperación y construcción de alternativas en los barrios.  En el segundo caso, la PAH ha realizado un trabajo mucho más visible en los últimos años de crear una conciencia ciudadana sobre el derecho a la vivienda, ha frenado cientos de procesos de desahucios de personas que no tenían otra alternativa que quedarse en la calle y, en tercer lugar, ha denunciado algunos de los principales responsables del proceso de estancamiento en la modificación de las leyes que permiten que la legislación española sea una de las más retrógradas a nivel europeo.

¿Qué queremos decir con todo esto? Básicamente dos cosas. En primer lugar esta crisis nos está recordando nuestra condición de ciudadanía y por lo tanto, la necesidad de defender nuestros derechos frente a un sistema que sólo mira por defender el de unos pocos; y en segundo lugar el poder de la ciudadanía organizada para construir otros escenarios de relaciones sociales y económicas basados en los valores de la Economía Solidaria.

Las diferentes iniciativas que englobamos la Economía Solidaria son un ejercicio de democratización de la economía en el sentido más amplio de la palabra. Es decir para que todas las personas, sin importar su condición legal, aspecto físico o habilidades sociales, tengan la oportunidad de desarrollar unas condiciones de vida que la hagan digna como persona en igualdad de condiciones que las demás, tenemos que construir un sistema que defienda los intereses de todas. Y para esto necesitamos tener los objetivos claros en cada uno de los ámbitos del cambio y luego desarrollar virtudes como la paciencia, la constancia y la perseverancia para que a medio plazo demos un vuelco a la forma de operar del sistema. Incluso en un ámbito que podía parecer tan duro como es el de las finanzas lo estamos consiguiendo, pero sin el compromiso y lealtad de la ciudadanía es difícil desarrollar proyectos transcendentales que incidan en cambiar las estructuras y formatos de un sistema liberal que nos lo daba todo hecho y sin muchas preguntas a cambio.

Por este motivo es imprescindible profundizar el compromiso de la ciudadanía  en la construcción de alternativas al sistema capitalista dominante para mostrarnos a nosotros mismos la posibilidad de dar respuestas integradoras a las diferentes necesidades que tenemos como colectivo. Sin nuestro compromiso en apoyar las diferentes iniciativas estamos entregando nuestra cuota de poder al sistema y a sus intereses, que se aprovecha de todos aquellos despistados, que sin querer, a través del consumo y la desmovilización, permiten que el sistema continúe imponiendo sus reglas del juego.

Precisamente la propuesta del Mercado Social que se está desarrollando a nivel estatal en una serie de territorios, intenta dar respuesta a algunos de estos retos a través de incidir y acrecentar la intercooperación del propio sector así como buscando la ampliación a nuevos sectores de población. Por este motivo, necesitamos que más ciudadanía se sume también a este cambio de modelo y camine junto a nosotras en este proceso de desarrollo de nuevos modelos de organización social.

Nuestra base cooperativa debe ayudarnos a movilizar a las personas a implicarse en el circuito de construcción de alternativas que nos permita construir una sociedad más justa, desde la producción y consumo de bienes de primera necesidad, al tiempo de ocio y la gestión de las finanzas.

www.proyectofiare.com

Clara Soler Roig

Fuente: Blog Idearia

Finanzas éticas: dinero al servicio de las personas y del bienestar colectivo.

Las finanzas éticas son aquel conjunto de entidades que, a través de la intermediación financiera (recoger ahorro y dar financiación) intentan hacer una tarea de transformación social en positivo. Cómo lo hacen? Muy sencillo: incorporando criterios éticos a la hora de decidir cuáles son los proyectos, entidades y empresas que se financian con el dinero captado a través del ahorro.

La banca convencional orienta el dinero recogido desde el ahorro a realizar inversiones que le permitan maximizar su beneficio y esto provoca que muchas veces estén financiando empresas empresas que vulneran de forma grave y sistemática los derechos humanos, laborales y medioambientales que generan ingentes beneficios que repercuten positivamente en las cuentas de los bancos y de sus accionistas pero no por el conjunto de la sociedad.

Las finanzas éticas, en cambio, orientan el ahorro recogido hacia la financiación de proyectos que sean viables económicamente pero que, además, aporten un valor añadido en el desarrollo de su actividad. Se centran en financiar proyectos enmarcados en la lógica de la economía social y solidaria, financian empresas productivas que generan valor social, especialmente el sector cooperativo, empresas de inserción social y laboral, proyectos medioambientales, culturales, educativos, el asociacionismo de base y los movimientos sociales. Empresas, entidades y colectivos que orientan su labor a generar impactos positivos para el conjunto de la sociedad.

Pero las finanzas éticas, aparte de las aportaciones directas que hacen con su labor de intermediación financiera, aportan otro valor añadido tanto o más importante que el primero: romper paradigmas.

El papel de los bancos en nuestra sociedad

Seguramente la pregunta que más veces se hace alrededor de las finanzas éticas es aquella que dice: “y esto de banca y ética ya puede ir junto? No es un oxímoron, una contradicción? ”

Esta pregunta nos enseña cómo de fuertes son algunas premisas y / o estructuras mentales en torno al papel que los bancos deben jugar en nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado y hemos normalizado tanto la idea de que los bancos deben perseguir el beneficio económico por encima de todo y de todos que cuando el planteamiento es diferente nos suena a planteamiento irrealizable, a contradicción ya algo que no puede ser viable o que es algo antinatural.

Bien, pues el primero de los paradigmas que rompen las finanzas éticas es precisamente este y nos demuestran que un banco o entidad financiera puede jugar un papel beneficioso para el desarrollo social y humano de una sociedad. Las finanzas éticas entienden la función de intermediación financiera como un servicio que puede ayudar a sacar adelante proyectos que aportan un valor añadido para el conjunto de la sociedad y que contribuyen a que nuestra sociedad y entorno sea un espacio donde mejore el bienestar colectivo.

Los objetivos de las finanzas éticas

Las finanzas éticas también modifican y rompen paradigmas en los objetivos que persiguen. Cuando nos preguntamos cuál es el objetivo de un banco, lo que nos viene a la cabeza enseguida es: “ganar dinero”.

En cambio, las finanzas éticas lo que hacen es convertir en herramientas lo que también nos hemos acostumbrado a que sean objetivos. Recoger ahorro, tener más clientes, generar beneficios, crecer,… no son objetivos. Todo esto son simples herramientas que cuanto más fuertes y potentes sean más bien permitirán a las entidades de finanzas éticas perseguir el verdadero objetivo: una transformación social en positivo. Y como contribuirá? Pues a través del crédito. Las finanzas éticas han entendido que un banco por sí solo no puede transformar la sociedad, sino que son las personas, entidades y empresas que hacen las cosas de manera diferente las que podrán trabajar y guiar a la sociedad hacia este objetivo.

La estructura de propiedad de las entidades financieras

En las finanzas convencionales, los bancos pertenecen a sus accionistas bajo la premisa de “1 acción = 1 voto” y por tanto quien más tiene, más capacidad de decisión acumula. En cambio las finanzas éticas, en la mayoría de sus proyectos, establecen una estructura de propiedad democrática y participativa donde la entidad financiera está en manos de la ciudadanía, las entidades sociales y que se rige bajo la premisa de “1 persona = 1 voto”, independientemente del capital que se posea. Esto provoca un control sobre la gestión de la entidad mucho mayor y provoca que se tomen decisiones de forma colectiva y democrática.

Adicionalmente embargo, estas entidades se dotan de organismos sociales internos conformado por personas y entidades con capacidad de decisión dentro de la entidad financiera, por ejemplo, sobre la concesión de préstamos desde el punto de vista social y económico o sobre la fijación de los distintos tipos de interés o de los productos financieros que se ofrecerán a los socios y/o clientes.

La información: la transparencia

La manera de trabajar la información de las finanzas éticas es radicalmente opuesta a lo que estamos acostumbrados en el sector bancario donde la opacidad lo tiñe todo.

Las finanzas éticas son absolutamente transparentes en referencia a su actividad crediticia y por tanto consiguen, principalmente dos cosas: por una parte, dotar de solidez y coherencia los planteamientos teóricos de las finanzas éticas ya que si se explica que orientará el crédito hacia la generación de valor social, pero luego se esconde, se podría desconfiar de que esto no fuera una estratagema comercial para atraer a un sector de público determinado. Por tanto, para consistencia y por ética, las finanzas éticas informan de los créditos que se conceden, a quien se le conceden y para hacer qué. Por otra parte, la transparencia permite a los ahorradores saber exactamente y de manera clara y sencilla para que se estarán utilizando su dinero y por tanto a qué modelo económico y social estarán ayudando a construir.

Con todo ello, vemos que las finanzas éticas trabajan con otros objetivos y de otra manera. Dan la vuelta al “que” y el “cómo” y eso termina beneficiando a los ahorradores conscientes, los receptores de los préstamos y en definitiva, al conjunto de la sociedad.

¡Ahora se trata de sumarse y construirlo entre todos! 

Fuente: araemprenem

Crisis, economía solidaria y finanzas éticas.

Desde distintos ámbitos, se ha incidido en que las finanzas éticas no son un fin en sí mismo, si no una herramienta para transformar la sociedad en base a los planteamientos de la economía social y solidaria. Su función debe ser suministrar financiación a las entidades de economía social y solidaria para que puedan llevar a cabo sus proyectos, y eso deben hacerlo con planteamientos mutualistas y cooperativistas, innovando, sin copiar miméticamente el funcionamiento de los bancos o las sociedades financieras mercantiles convencionales.

En un contexto de recesión económica generalizada y de profundos recortes en el Estado del Bienestar que afectan también a la economía solidaria, ¿qué papel deben jugar las finanzas éticas? El que juegan las entidades financieras convencionales está claro: cerrar el grifo del crédito y encarecer y endurecer las condiciones de sus servicios. El de las finanzas éticas debe ser justamente el contrario: mantener y potenciar sus servicios financieros para dar respuesta a las necesidades financieras de las entidades de economía social y solidaria. A pesar de las dificultades económicas que atenazan a estas entidades, las finanzas alternativas deben seguir aumentando la concesión de préstamos para evitar que la falta de financiación acentúe su fragilidad. Por otra parte, ante el crecimiento exponencial del paro y el inmenso descrédito de los modelos económicos capitalistas, tenemos la oportunidad de promover nuevos proyectos cooperativos y de economía social y solidaria que creen puestos de trabajo, de manera que den respuesta a una necesidad acuciante (la falta de empleo), pero que también contribuyan a articular una realidad económica alternativa. Las finanzas éticas deben contribuir a este objetivo priorizando los préstamos para financiar inversiones y la puesta en marcha de nuevos proyectos.

Todo ello, obviamente, comporta asumir riesgos. Las finanzas éticas no deben rehuir este riesgo, si no afrontarlo y, a la vez, garantizar al máximo los ahorros de las personas que han confiado en ellas. Se trata de un equilibrio difícil, que sólo puede mantenerse si se desarrollan fórmulas de implicación social y se aplican modelos cooperativos, mutualistas y de intercooperación. Las fórmulas son variadas y ninguna de ellas por si sola es suficiente: hay que combinar varias con imaginación y flexibilidad. Por una parte, es importante aumentar el capital social de las entidades de finanzas alternativas de forma muy capilar para implicar al máximo de personas posible. Así aumentarán sus fondos propios y, en consecuencia, podrán conceder más préstamos. Y la capilaridad garantiza que nadie pueda adoptar posiciones de control y que, en la medida que el capital social está muy repartido, también se distribuye el riesgo que asume toda persona o entidad que efectúa aportaciones al capital social.

 Por otra parte, se pueden aplicar fórmulas mutualistas a las garantías que se piden a las entidades que solicitan préstamos, como por ejemplo el sistema de avales personales mancomunados. Si una entidad social pide un préstamo para hacer una inversión, consiste en pedir a sus miembros y a su base social que avalen el préstamo mediante la firma de un documento en el que cada persona se compromete a retornar una determinada cantidad (nunca la totalidad del préstamo) en el caso de que la cooperativa no pueda hacerlo. Este documento es un compromiso asumido por cada persona, y no implica desembolsar dinero ni aportar o pignorar propiedades como garantía. Se trata de buscar que la entidad que pide el préstamo aporte el máximo de avales. Este sistema de avales refuerza los lazos de ayuda mutua y de solidaridad, y cuando se aplican son un revulsivo que amplia y refuerza la red de personas y entidades vinculadas al proyecto que recibe el préstamo. Asimismo, permite superar la paradoja de que sólo los proyectos que cuentan con patrimonio o dinero (o personas adineradas que las avalen) puedan acceder al crédito.

Por último, hay que potenciar la intercooperación y la generación de sinergias entre todas las entidades interesadas en potenciar la economía solidaria y el cooperativismo para compartir riesgos, cada una desde su ámbito de actuación: bancos éticos, cooperativas de crédito, cooperativas de servicios financieros, sociedades de garantía recíproca, fundaciones de promoción de la economía social y solidaria, administraciones locales, etc. Si estamos de acuerdo en que debemos hacer todo lo posible para evitar que entidades y proyectos de economía social y solidaria viables fracasen por problemas de financiación, debemos tratar de aunar esfuerzos y compartir (o mutualizar) los riesgos que comporta toda concesión de préstamos.

En momentos difíciles como el actual es cuando se debe visualizar, en la práctica, la razón de ser de las finanzas éticas: suministrar, de forma colectiva y cooperativa, financiación a entidades de la economía solidaria que contribuyan a transformar la sociedad.

Raimon Gassiot, coordinador adjunto de Coop57

Fuente: Blog Idearia